Nasry Asfura, exalcalde de Distrito Central, tomará desde ahora las riendas del Ejecutivo, tras semanas tortuosas en el ámbito político hondureño, donde hubo denuncias de irregularidades en el conteo de votos y, quienes se encontraban en el poder (hasta este día), arreciaron acciones para generar un nuevo conteo de votos.
Pese a todo, «Papi a la orden», como es conocido popularmente, logró salir victorioso y hoy asumirá su cargo en una ceremonia austera en el Congreso de Honduras. La misma cambió su habitual sede —el Estadio Nacional José de la Paz Herrera— siguiendo la política de ahorro que se ha trazado el nuevo gobierno.
Asfura anunció también que no se contará con la presencia de invitados internacionales y que, por tal motivo, han sido convidados diplomáticos acreditados en el vecino país. «El país no está para que estemos gastando, tenemos que trabajar con austeridad, se hará una ceremonia sencilla y rápida en el Congreso y nos pondremos a trabajar porque el reloj ya empezó a correr», sentenció.
Recortes
Ayer, durante la ceremonia de traspaso de mando de la alcaldía de Distrito Central, el presidente electo declaró que recortará de 10,000 a 15,000 lempiras el gasto de administración del Estado. Es decir, de 379,000 a 568,000 millones de dólares estadounidenses. De esta manera, según Asfura, eficientizará su gobierno y lo ahorrado lo invertirá en salud y obras públicas.
Otra de sus prioridades es la reducción de la mora quirúrgica y enviará una propuesta de ley al Congreso para aliviar la actual crisis del sistema de salud en Honduras.
Los retos del nuevo mandatario serán: seguridad, salud y educación, dijo.







