La exposición «El corazón de Cihuatán» es un homenaje a la historia que envuelve a este valle lleno de leyendas y donde se ha encontrado uno de los más grandes tesoros culturales del país.
La exposición cuenta con el apoyo de Ron Cihuatán (marca salvadoreña), hecho a mano en el corazón del valle, donde los secretos e historias son la constante inspiración para la producción de esta bebida.
La muestra está conformada por 10 fotografías artísticas, tres pinturas de gran formato (que hablan sobre la extensión del territorio, la abundancia del oro y el arte contemporáneo), seis barricas intervenidas con ilustraciones y leyendas de la cosmovisión maya, así como ocho figuras de cerámica de diferentes artistas que emulan a la efigie del perro con ruedas, una de las piezas arqueológicas más emblemáticas del país.
Las obras plásticas han sido creadas por los artistas Andrés Guardado, David Duke y Rubén Silhy, mientras que las fotografías son de Ricardo Flores.
Las cerámicas corresponden a Carlos Girón, Isabel Cruz, Edith Hernández, Héctor Tadeo, Ester Vides y Adriana Funes. Y las barricas han sido intervenidas por Andrés Guardado, Armando Márquez, Gabriel Granadino, Male Cuéllar, Valeria Corcio y Steve Aparicio.
Una de las piezas realizada por Guardado, ganador del Premio Nacional de la Juventud en Cultura y talento del Centro Nacional de Artes (Cenar), está inspirada en un jaguar («balam»), un animal sagrado.
«Tuve muchísima inspiración para crear obras a partir de lo que las personas sintieron y vivieron en esa época. Me enfoqué en la figura de “balam”, que ellos solían creer que era como el guerrero, dios del día y de la noche. Entonces, en mi obra se puede ver esa dualidad de lo oscuro y lo claro, el día y la noche, y toda esa fuerza y valentía que refleja el jaguar», detalló.
De acuerdo con el curador de la muestra y director del Cenar, Rolando Chicas, Cihuatán ha sido catalogado como el mayor sitio arqueológico de El Salvador.
«El arte prehispánico se reaviva con una mezcla de la imaginación en piezas contemporáneas, creando un vínculo con el pasado en el presente tan importante como el resguardo de nuestra misma historia», señaló.
La exposición estará abierta al público hasta el 14 de junio, las 24 horas del día, en el Aeropuerto Internacional Óscar Arnulfo Romero y Galdámez para que quienes entran o salen del país disfruten de la cultura ancestral salvadoreña.





Legado cultural
Cihuatán comprende un estimado de 300 hectáreas de construcciones continuas en donde se han identificado tres áreas principales, con base al tipo de estructuras y las actividades que ahí se desarrollaban: un centro ceremonial, el área de la acrópolis (gran plataforma sobre la que se ubican varias estructuras) y el área doméstica.
El Palacio Real de Cihuatán es la pirámide principal a la cual se puede subir. Estando en la cima, la pirámide se convierte en un mirador donde se puede apreciar el amplio valle de Cihuatán y si se ve al oriente se refleja la silueta de una mujer acostada que corresponde al cerro de Guazapa.
El sitio incluye una loma que domina el amplio valle formado por los ríos Acelhuate y Lempa.
Entre sus relatos más emblemáticos está el de «La mujer dormida», una legendaria diosa eligió ese valle para que los mayas construyeran su gran metrópolis y cuya presencia protectora aún permanece en forma de cerro. Hoy, Cihuatán sigue siendo un centro vibrante de actividad y cultura, ya que hace siglos el lugar fue escenario de rituales, combates y la cotidianidad de sus antiguos habitantes. Ahora, es el hogar de vastos campos de caña de azúcar, donde se ubica la primera y única destilería de ron en El Salvador







