Su única preocupación es dormir, comer y lucir adorables para sus visitantes, además de mostrarse siempre como la especie más querida y entrañable de toda la República Popular China, en especia de la provincia de Sichuan. Se trata del panda gigante, un animal que ha encontrado refugio en el Centro de Investigación y Cría del Panda Gigante de Chengdu.
Ubicado en el distrito de Chengdu y a pocos kilómetros de la ciudad de Tianfu, este centro se le conoce como la «Base de Pandas» y ha sido el espacio clave para la conservación de esta especie, la cual ha sido considerada como «vulnerable» al peligro de extinción desde 2016 por las autoridades chinas y mundiales.

Una «Vida de Panda»
El centro tiene una extensión de más de 3 kilómetros cuadrados, diseñados con amplias zonas verdes y espacios al aire libre, donde los pandas pueden vivir en total tranquilidad, siendo también estudiados y analizados para conocer más sobre su preservación y conservación, sin dejar de lado el toque turístico del lugar.
Actualmente, el centro cuenta con una población total de 260 pandas gigantes. La población mundial de esta especie asciende a aproximadamente 2,600 especímenes, por lo que la Base de Pandas es el refugio de un 10 % de estos curiosos animales, los cuales también se han convertido en los más representativos del gigante asiático.
Durante los últimos 30 años, la Base de Pandas se ha dedicado a la investigación de esta especie, creando formas innovadoras de técnicas que han sido importantes en la preservación del panda gigante, sobre todo en el cuidado de sus crías y en el manejo artificial para impulsar su reproducción y la crianza de los nuevos especímenes.

El centro se dedica al cuidado del panda gigante, a la vez que abre sus puertas, de manera controlada, a visitantes nacionales e internacionales, quienes pueden apreciar el día a día de los simpáticos pandas, una especie que inspira ternura en los miles de turistas que se dan cita cada año a este espacio.
Esta Base de Pandas también tiene segmentos dedicados al panda rojo, otra especie que se ha catalogado como vulnerable y en la que se trabaja arduamente para su conservación, preservación y reproducción en entornos artificiales.
Según los datos oficiales de la Base de Pandas, este espacio recibe un promedio de 20 millones de visitantes por año. La cantidad de turistas que buscan conocer a los pandas ha ido elevándose al punto que, en estos últimos años, el centro estableció un límite de 70,000 visitas diarias para garantizar el bienestar de la especie.
Solo entre enero y febrero de este año, durante el período festivo del Año Nuevo Chino, la cantidad de visitantes superó los 570,000, consolidando a la Base de Pandas como uno de los principales atractivos turísticos de la República Popular China, sin descuidar su importancia científica y medioambiental.

Reconocimiento nacional e internacional
De igual forma han enfocado sus esfuerzos en el estudio genético del panda gigante, a fin de comprender maneras para evitar que esta especie caiga en la categoría de «peligro de extinción», entendiendo que, actualmente, la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Por este trabajo, la Base de Pandas fue reconocida en 2014 con el título honorífico de «Grupo Avanzado de Talentos Técnicos a Nivel Nacional» por el Departamento de Organización del Comité Central del Partido Comunista de China y por el Ministerio de Recursos Humanos y Seguridad Social y el Ministerio de Ciencia y Tecnología del país asiático.

Además, la Base de Pandas ha sido clave para la creación de sistemas de protección de animales salvajes en China y a escala mundial, inaugurando en 2021 el primer museo interactivo del mundo, dedicado precisamente al panda gigante. En la última década, este centro ha impulsado más de 3,000 actividades educativas y de divulgación científica sobre esta especie, contribuyendo así a la creación de una consciencia social para su preservación y conservación.
Dentro de sus reconocimientos también destaca el otorgado por la ONU, siendo el de «Atracción Turística Nacional de Nivel AAAA» en 2006 y el de «Global 500», el cual le ha sido otorgado hasta en dos ocasiones. Este último se considera el máximo reconocimiento ambiental otorgado por las Naciones Unidas.








