Una joven del cantón pushtán, en Nahuizalco, cumple su sueño de estudiar un técnico en Agricultura gracias a una beca. Invita a los jóvenes a enfocarse en acciones positivas y a luchar por sacar adelante sus vidas y las de sus familias.
Entre cerros y ríos se ubica el cantón Pushtán, en el municipio de Nahuizalco, en Sonsonate. Ahí se encuentra el hogar de Glenda Shul, una joven de 23 años que vive con sus papás. Desde que era una niña les ha ayudado con la siembra de granos básicos y hortalizas, como pepinos, maíz, frijol, cebollín, entre otras plantas. Esta actividad es el principal sustento económico de su familia y de su cantón.
El aprendizaje con las cosechas y la producción agrícola creó en ella el sueño de estudiar una especialidad relacionada con la agricultura para ayudar a su familia y a su comunidad. Sin embargo, según cuenta Glenda, el acceso a los estudios universitarios era una meta difícil de alcanzar debido a la falta de recursos económicos, y por la falta de oportunidades en la zona debido a la pobreza y a la delincuencia.
Pero esas limitantes no detuvieron su objetivo, ya que, al finalizar sus estudios de bachillerato en el Instituto Nacional Thomas Jefferson de Sonsonate, asistió a la Escuela Nacional de Agricultura (ENA) para realizar las pruebas académicas y solicitar una beca.
«Yo ya tenía la idea de aplicar a una beca, porque era la única forma en la que podría estudiar, por el tema económico. Entonces, me decidí ir ahí y luchar por obtenerla. Mis padres me apoyaron, me preparé, estudié para lograrlo. Al final, me llamaron para decirme que me aceptaron y fue una gran noticia porque, si yo no hubiera recibido la beca, no hubiera estudiado», detalla Shul.
La beca la recibió en 2018 por parte del Instituto Nacional de la Juventud (INJUVE) para estudiar el técnico en Agronomía en la ENA. Algunas de las áreas de aprendizaje en su carrera son producción de hortalizas, gestión agroempresarial y aplicación de tecnologías de producción. Ha mantenido altas calificaciones para cumplir con los estándares requeridos. Este año, debido a la pandemia, ha estudiado desde casa, pero espera integrarse nuevamente el próximo año.
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Además de la beca, el INJUVE también le ha entregado paquetes escolares. El más reciente lo recibió el pasado 15 de octubre, cuando Marcela Pineda, directora de dicha institución, les dio a los estudiantes becados unos kits de herramientas escolares, que incluían equipo de campo como botas y cuadernos.
Con estos insumos, Glenda espera terminar sus últimas materias y graduarse en 2021 para trabajar en el área de agricultura. A la vez, pretende aportar económicamente en su hogar y a su familia, pues su papá, de 60 años, y su mamá, de 56, solo se dedican al cultivo de hortalizas.
«Mi aspiración es trabajar y poder ayudar a mis padres, devolverles un poco de lo que han hecho por mí y lo que ellos se merecen. Ellos se sienten felices porque yo podré salir adelante, y me motivan a seguir», dijo la joven.
También anhela ayudar a su comunidad, pues, en Pushtán, el 40 % de la población es comunidad indígena, y es el cantón de Nahuizalco con mayor población náhuat y pipil, según un diagnóstico de la Asociación Movimiento Salvadoreño de Mujeres. De esta forma, la estudiante desea colaborar con sus conocimientos para que puedan continuar cosechando, pero con herramientas técnicas y especializadas que ayuden a mejorar sus cultivos.
Finalmente, busca que su ejemplo de superación ayude a otros niños y jóvenes para que se animen a continuar formándose y generando los medios para desarrollarse en profesiones que desean.
«El mensaje que les podría dar a los jóvenes es que luchen, que siempre tengan como prioridad cosas que a futuro les darán un beneficio a ustedes y a sus familias. Sean constantes, que no al primer problema se queden. De pequeña aprendí que las oportunidades no caen del cielo, sino que uno debe buscarlas y luchar por ellas», concluyó la estudiante.







