La transformación digital que experimenta el país demanda más talento especializado en tecnología, por lo que la formación que impulsa este tipo de habilidades se hace cada vez más necesaria.
Bajo esta premisa, Kodigo, un emprendimiento social y programa permanente de la Fundación Gloria de Kriete, con el apoyo de BID Lab, el laboratorio de Innovación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), desarrolla un proyecto de capacitación en programación, inglés y habilidades blandas, con el cual ha beneficiado a más de 850 jóvenes salvadoreños en este año.
La última promoción del programa «Kod1ficando para mejorar vidas», compuesta por 222 jóvenes, se graduó ayer, y cada uno de los participantes recibió un certificado que les acredita como desarrolladores de software y les habilita para trabajar en compañías tecnológicas.

Fernando Kriete, fundador y CEO de Kodigo, explicó que los salvadoreños graduados fueron capacitados bajo la modalidad de «bootcamps» de programación, los cuales preparan al estudiante en un promedio de 3 a 6 meses para dominar las tecnologías más demandadas por las empresas tecnológicas.
«La visión de Kodigo es brindar a la juventud salvadoreña un entorno de abundancia de oportunidades de crecimiento profesional por medio de la educación en tecnologías creativas», indicó Kriete.
Actualmente, Kodigo ha empleado a más de 150 alumnos por medio de sus alianzas estratégicas con más de 35 empresas nacionales e internacionales.
Por su parte, César Falconi, representante país del BID, aseguró que los graduados del programa gozan de estabilidad laboral y crecimiento profesional. Muchos egresados han adquirido su primer trabajo en tecnología con salarios que rondan desde los $600 hasta los $1,000 mensuales.

«Los bootcamps tienen el potencial de cerrar la brecha de habilidades digitales. Este programa es una oportunidad para formarse y es una oportunidad de empleabilidad. Nos llena de entusiasmo trabajar junto a Kodigo», agregó Falconi.
Katherine López, una de las beneficiarias, de 25 años, aseguró que la formación que recibió fue integral, ya que logró desarrollar habilidades técnicas, mejoró su inglés y adquirió habilidades blandas para la empleabilidad.

«Me di cuenta del bootcamp a través de redes sociales e inicié el programa desde cero, sin saber nada sobre programación. Me gustó mucho el proceso, es bastante integral, ya que involucra habilidades socioemocionales, inglés y la tecnología. Estas habilidades que adquirí me abren más posibilidades de empleo», dijo López.
Por último, Falconi estimó que para 2023 se podrían graduar más de 400 nuevos desarrolladores con la iniciativa.







