Hay señales claras de que la inteligencia artificial dejó de ser cosa del futuro. No tiene que ver con robots ni escenas de ciencia ficción, sino con momentos simples: cuando el teléfono resuelve algo por ti sin esfuerzo.
Bajo esa lógica, Samsung presentó la serie Galaxy S26, un dispositivo que no se apoya en una sola inteligencia artificial, sino en tres que trabajan de forma coordinada. La propuesta no es que compitan entre sí, sino que cada una se encargue de una parte específica para que el usuario no tenga que decidir cuál utilizar.
En este esquema, Bixby se encarga del control del dispositivo. Su evolución apunta a una interacción más natural, permitiendo dar varias instrucciones en una sola frase sin necesidad de comandos exactos. Desde ajustar el brillo hasta activar modos o gestionar notificaciones, su rol es manejar todo lo que ocurre dentro del sistema.

Por su parte, Gemini toma la intención del usuario y la convierte en acciones concretas. En lugar de dividir tareas en varios pasos, permite que una sola solicitud active procesos más complejos, como coordinar un traslado, revisar información y enviar avisos.
Además, introduce funciones que sugieren acciones en el momento adecuado, anticipándose a necesidades del usuario.
La tercera IA es Perplexity, enfocada en mejorar la búsqueda de información. Integrada en distintas aplicaciones del teléfono, permite obtener respuestas más completas sin interrumpir lo que se está haciendo.
Detrás de todo este sistema está Galaxy AI, que actúa como coordinador para que las tres inteligencias trabajen de forma sincronizada.







