El Gobierno del mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva dijo que pedirá explicaciones a EE. UU. por el «trato denigrante» de 88 deportados que viajaron esposados.
Según algunos migrantes, viajaron amarrados de pies y manos y pasaron varias horas sin aire acondicionado, sin poder beber agua ni ir al baño durante el vuelo.
Una fuente del Gobierno de Brasil explicó que la deportación de este fin de semana no guarda una relación directa con la operación que se ha iniciado tras la asunción de Trump, sino que corresponde a un acuerdo bilateral previo que ya resultó en otras expulsiones en años previos.
Pocos días antes de la investidura de Trump, Colombia, Brasil, México y otros países firmaron un pronunciamiento para expresar su «grave preocupación» por una deportación masiva, la cual, dijeron, atenta contra los derechos humanos.







