Cinco comunidades del cantón Puerto Parada, en Usulután Este, continúan inundadas debido a que un sector de la borda del río Grande, de San Miguel, que pasa por la zona se rompió el pasado 1.º de julio, además de que el nivel del agua superó las bordas.
Las familias más afectadas pertenecen a los caseríos La Cañada, El Limón, El Icaco, Botoncillo 2 y la comunidad Las Conchas.
La mayoría de los habitantes ha desalojado las viviendas y se ha refugiado en casas de familiares, amigos o en iglesias. Algunos miembros de familias regresan ocasionalmente a pie o en lancha para verificar si la inundación ha cedido, con la esperanza de regresar a sus viviendas.
Julia Arévalo de Beltrán, junto con sus tres hijos y su esposo, tiene 10 días de haber evacuado su casa en el caserío El Icaco y albergarse en una iglesia del caserío El Limón.

«Tengo 10 años de vivir en la zona. El año pasado no tuvimos este problema, el antepasado sí tuvimos que salirnos y estuvimos afuera como 15 días. Hemos perdido lo que teníamos sembrado», expresó Julia.
Según Jimmy Quinteros, delegado de Cruz Verde en Puerto Parada, maquinaria del Ministerio de Obras Públicas (MOP) ya ha sido ingresada a la zona, pero esperan a que el nivel del agua disminuya para trabajar.
«Nos informaron que el MOP ingresó a la zona con orden de tapar lo que rompió el río. Ya están trasladando material y tienen maquinaria, pero están esperando a que baje un poco el nivel del agua para iniciar los trabajos», declaró Quinteros.
El albergue del ex-Injuve de Usulután se ha cerrado momentáneamente, ya que las familias de El Icaco que se encontraban resguardadas en el lugar decidieron irse voluntariamente a sus hogares o alojarse con familiares, a pesar de que los encargados del albergue insistieron en que se quedaran porque la zona aún está inundada.







