Realizada, fuerte, amigable y agradecida, así es María Cecibel Ortega, de 55 años, primera árbitra certificada en El Salvador por la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) en 2003, y ahora es la encargada de deportes de la Universidad Gerardo Barrios (UGB), en San Miguel.
Su conocimiento y experiencia en el fútbol y otras disciplinas son un aporte importante en esta institución de educación superior que ofrece a sus estudiantes 10 disciplinas deportivas diferentes, como parte de la formación integral para los futuros profesionales.
«La universidad me abrió las puertas en 2016. Me siento verdaderamente orgullosa e identificada con la institución, porque acá se hace lo que a mí me gusta, el deporte», comentó Cecibel.
Recordó con humildad a la niña que a los 10 años tomaba con seriedad los partidos entre vecinos y hermanos, esos que le dieron el empuje para que años más tarde dirigiera partidos a escala internacional en un mundo que en su momento fue dominado por hombres.
«Me siento felizmente satisfecha, soy madre de dos hijos, abuela de dos nietos, hermana de ocho, y trabajo en lo que me gusta, en la institución que me gusta, a la que quiero y respeto», dijo con orgullo, y aseguró que en la etapa en la que se encuentra ya no tiene sueños pendientes.
«Si Diosito me manda en este momento la muerte la recibo con mucho gusto, porque Cecibel viajó, disfrutó, tuvo hijos, tiene amigos. No tengo una cartera llena de dinero, pero sí tengo una cartera llena de amigos de los que estoy muy agradecida, y además tengo a mi madre viva», detalló.
Esos amigos y familia son los que le han aconsejado, guiado y apoyado en los momentos difíciles, como cuando su hija fue diagnosticada con Guillain-Barré y Cecibel tuvo que poner una pausa en su trabajo como árbitra.
«Estuvo en estado crítico en la uci del hospital Bloom, vi el respaldo del deportista, en este caso los jugadores; lucharon, me apoyaron económicamente haciendo partidos amistosos, oriente me respaldó, ese tratamiento costó más de 300,000 colones que ¿de dónde salieron? solo Dios sabe, el apoyo que tuve fue un apoyo inmenso de la mayoría de los futbolistas», comentó.
Para 2003 obtuvo su escarapela FIFA. «Por primera vez sale una árbitra migue leña, salvadoreña, tuve la oportunidad de conocer muchos países, personas, amigos, y es el regalo más grande que Dios me ha dado: ser árbitra para poder representar a San Miguel y El Salvador en lugares que no pensaba llegar», mencionó con orgullo.
Después de ese tramo recorrido, Ce cibel consideró que ahora en El Salvador las mujeres cuentan con más herramientas para poder desarrollarse de forma personal y profesional, pero deben prepararse, abrirse espacio y no dejar escapar sus oportunidades, mencionó.







