El satélite Queqiao-2 completó recientemente sus pruebas de comunicación en órbita, con su plataforma y cargas útiles operando de forma normal, informó hoy viernes la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA, por sus siglas en inglés).
El satélite concluyó de manera satisfactoria una prueba de comunicación el 6 de abril con la sonda Chang’e-4, que está llevando a cabo una misión de exploración en la cara oculta de la Luna. Del 8 al 9 del mismo mes, cumplió ensayos de este tipo con otra sonda, la Chang’e-6, que aún no ha sido puesta en el espacio.
Queqiao-2 fue lanzado el 20 de marzo y entró en su órbita prevista, altamente elíptica, el 2 de abril, tras una corrección a mitad de camino, un frenado cercano a la Luna y una maniobra orbital alrededor de esta.
Junto con este satélite, se enviaron al espacio otros dos, Tiandu-1 y Tiandu-2. Ambos entraron en sus órbitas circunlunares de destino el 29 de marzo y se separaron el 3 de abril. Su tarea es efectuar una serie de pruebas sobre tecnología de comunicación y navegación, las cuales están desarrollando.
Los tres artefactos utilizan una órbita lunar congelada muy elíptica como su órbita objetivo. Esta ofrece estabilidad y garantiza un viaje con la mínima desviación de la trayectoria.
Además, puede aportar muchas ventajas. En comparación con Queqiao, lanzado en 2018 para comunicaciones de retransmisión Tierra-Luna, la órbita de Queqiao-2 está más cerca del astro, lo que mejora en gran medida el porcentaje de comunicación de la transmisión de datos.
En relación con Queqiao, que orbita alrededor del segundo punto de Lagrange (L2) del sistema Tierra-Luna, Queqiao-2 también ha mejorado significativamente su cobertura de comunicaciones en la región del polo sur lunar.
Asimismo, esta órbita ayuda a ahorrar combustible, lo que significa que el satélite puede permanecer en ella por mucho tiempo con poca cantidad de esta sustancia.
Queqiao-2 proporcionará servicios de comunicación de retransmisión para la sonda lunar Chang’e-4 y la misión Chang’e-6 en el futuro, según lo planeado, y tendrá a su cargo exploraciones científicas en el momento apropiado.
Su utilización representa un paso clave para las futuras misiones chinas de exploración lunar, entre ellas Chang’e-6, Chang’e-7 y Chang’e-8.







