El aire frío circula suavemente y baja la temperatura en las orillas del lago Dianchi que, con una superficie de 340 kilómetros cuadrados, es el sexto lago de agua dulce más grande de China. Mide 39 kilómetros de largo y 13 kilómetros en su parte más ancha.
Ubicado en la región lacustre de la meseta de Yunnan-Guizhou, el lago Dianchi es considerado como «la perla de las tierras altas». Sin embargo, debido a la constante actividad humana a lo largo de los siglos, en sus aguas prosperan las cianobacterias y algas, que afectan al ecosistema.
La Compañía de Comunicaciones y Construcción de China (CCCC) tiene instalada desde 1996 una plataforma para el control integral de algas y agua, como parte de las políticas ambientales del Gobierno de la República Popular China conocidas como la Iniciativa Verde de la Franja y la Ruta, que se sintetizan en una frase del presidente Xi Jinping: «las aguas claras y las montañas verdes son montañas de oro y plata».

Potentes bombas toman el agua del lago y la llevan a unos filtros, donde se separan las cianobacterias y la purifican a través de diversas máquinas y procesos químicos.
En ese proceso, el material contaminante se separa. Es una pasta verde oscura que se extrae a través de una banda y se acumula en un depósito. Estas algas son utilizadas para elaborar fertilizantes orgánicos, que son distribuidos a los campesinos de la zona.

Una vez ya libre de contaminantes, el agua se devuelve al lago.
De acuerdo con autoridades de la compañía, se gastan siete centavos de yuan por cada metro cúbico purificado. Esperan culminar con la limpieza del lago en 2030.

Modelo chino
El Estado ha buscado una alianza con CCCC para que aporte su innovación tecnológica para aplicar una gestión científica para resolver el problema del equilibrio entre ecología y desarrollo.
No solo se trata de Dianchi, ya que el modelo de gestión de lagos es una política que se aplica en toda la región lacustre de la meseta Yunnan-Guizhou, donde se ubican varios lagos altiplánicos, formados en estructuras geológicas únicas. Además del entorno climático del altiplano (bajas temperaturas) comparten una baja capacidad estructural de autodepuración, baja resiliencia del ecosistema frente a perturbaciones (pocas especies y estructura simple) y gran dificultad de restauración daños, debido a la lenta recuperación biológicas en ambientes de gran altitud.
En Dianchi, el proyecto de restauración partió con varios programas antes de instalar la planta de purificación. Primero, se dragó el fondo del lago, de donde se extrajeron 16.5 millones de metros cúbicos de lodo. Ahí se había concentrado 33,000 toneladas de nitrógeno y 9,400 toneladas de fósforo.








