La novedosa herramienta permite conocer la estructura interna de uno de los volcanes más activos y emblemáticos de México, además de resolver interrogantes sobre la existencia de cámaras de magma, optimizar labores de monitoreo y actividades para la prevención de desastres, así como anticipar de mejor manera futuras erupciones.
«Lo que nosotros estamos obteniendo es un mapa tridimensional que nos dice qué tan rápido o qué tan lento viajan las ondas sísmicas. A partir de esto, nosotros podemos hacer inferencias del tipo de material por el cual están viajando», explicó en entrevista con Xinhua la alumna del posgrado de Ciencias de la Tierra de la UNAM, Karina Bernal.
La investigadora del proyecto mencionó que lo que se hace es «tomar una radiografía» del interior del Popocatépetl y observar cómo se propagan las ondas sísmicas dentro de él.
Bernal explicó que obtener este mapa permite también disponer de localizaciones de sismos de manera precisa, así como conocer mejor el trayecto en el que viajan las ondas y descubrir el factor que las genera.
«El mismo sistema nos permite identificar sismos que estén asociados al movimiento de gases o de líquidos dentro del volcán y la segunda parte, en la que está jugando la Inteligencia Artificial, es que nos puede dar de forma muy precisa el tiempo exacto en el que está llegando la primera onda sísmica», detalló.
Entonces, continuó Bernal, es como enseñarle a una computadora a reconocer si una señal sísmica se debe a una roca o al paso de una burbuja de gas en el magma.
«El papel que juega la Inteligencia Artificial en este proyecto, es que nos está permitiendo de forma muy eficiente generar catálogos de los sismos que ocurren en el volcán», dijo.
A decir de Bernal, la IA puede agilizar procesos, pero no reemplaza a los científicos, pues son los especialistas quienes entrenan al modelo, validan sus resultados e interpretan lo observado.







