En El Salvador se lleva a cabo una campaña electoral de cara a las elecciones generales de 2024 con absoluta normalidad y tranquilidad, pues ahora los partidos políticos y sus candidatos llegan a las comunidades sin temor a sufrir actos de violencia, destacaron ayer los analistas políticos y sociólogos Mauricio Rodríguez y René Martínez.
Ambos coinciden en que la política de seguridad pública que desarrolla el Gobierno —con el Plan Control Territorial (PTC) y el régimen de excepción— ha permitido, a más de dos meses de haber comenzado la campaña, que no se registren actos de violencia por parte de pandillas o entre simpatizantes de las fuerzas políticas en contienda.
«Definitivamente, el clima de seguridad es un factor interviniente de radical importancia para que se viva una campaña electoral en paz y como un verdadero acto cívico de compromiso ciudadano, el cual hay que respetar para consolidar nuestra naciente democracia», ponderó Martínez.
Rodríguez, por su parte, sostuvo que «la política integral de seguridad pública está coadyuvando a que la sociedad esté pacificada, pues sabe que si comete un acto de violencia las leyes ahora son más punitivas y no permiten actos de violencia electoral como en el pasado, cuando hasta balas había».
Los sociólogos y analistas políticos destacaron la efectividad de las autoridades de seguridad pública para capturar de forma inmediata a personas involucradas en actos que lindan con el cometimiento de ilícitos.
«Se ha llegado a un clima de seguridad sobre la base de la no impunidad de ningún hecho de violencia, y eso tiene un impacto cultural positivo», afirmó Martínez, quien reiteró que ello «incide en el desarrollo de la campaña electoral».
El período para la promoción de los candidatos a presidente de la república inició el 3 de octubre pasado, y dos meses más tarde comenzó para la elección de diputados de la Asamblea Legislativa. Los aspirantes de los partidos políticos a esos cargos de elección popular recorren el territorio nacional en clima de paz, tranquilidad y seguridad, no como en el pasado, cuando eran acechados por integrantes de pandillas o eran víctimas de las agresiones al aire libre que se libraban entre simpatizantes y militantes.







