A las afueras de la Basílica Nuestra Señora de Guadalupe, decenas de vendedores se han instalado desde que comenzó diciembre para ofrecer sus productos a los fieles que participan en las actividades en honor a la Virgen Morena. Flores, veladoras, escapularios, imágenes talladas en madera, rosarios y comida típica forman parte de la amplia oferta que acompaña cada año estas celebraciones.

Pese a que la afluencia de devotos ha sido constante, los comerciantes aseguran que las ventas han disminuido en comparación con años anteriores. Algunos mencionan que, aunque los peregrinos se acercan a ver la mercadería, muchos compran menos de lo habitual.

La actividad comercial también incluye la presencia de vendedores provenientes de países vecinos como Guatemala y Honduras, quienes viajan especialmente para aprovechar la tradicional celebración guadalupana, conocida por convocar a miles de fieles cada año.
«Ha habido movimiento, pero no como antes. La gente compra, pero poquito», comentó Brayan Díaz, quien lleva más de una década con sus padres viajando desde Guatemala para vender rosarios de madera e imágenes de la virgen.
Los vendedores permanecerán instalados, mientras continúan las actividades religiosas que incluyen misas, procesiones, rezos y visitas de devotos que llegan para rendir homenaje a la Virgen de Guadalupe.







