En Latinoamérica y el Caribe se producen 541,000 toneladas de basura a diario, lo suficiente para llenar de desechos a más de 21,000 camiones de carga al día. Así lo demuestran los datos de un informe realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
Indudablemente, el rol de las empresas, a través de iniciativas de sostenibilidad y economía circular, son pieza clave en la ruta para superar los desafíos regionales.
Algunos factores como el aumento de la población y los patrones de consumo producen una cantidad de residuos cada vez mayor. No obstante, los proyectos de economía circular no solo contribuyen con la reparación y reutilización, sino que disminuyen la dependencia de exportación de materias primas.
Si bien, los esfuerzos de economía circular en Latinoamérica aún tienen un margen de mejora, existen programas y proyectos ambientales que buscan impulsar estas actividades en la región.
En esta línea, Kimberly-Clark cuenta con una robusta estrategia de sostenibilidad con metas claras al 2030, que le permite incidir en la reducción de su impacto ambiental y contribuir con la mitigación de los efectos del cambio climático.
La compañía ha implementado prácticas innovadoras para minimizar el impacto ambiental de sus operaciones en la región. Un ejemplo destacado es el programa «Hospital de Dispensadores», el cual ha logrado una transformación de los residuos de dispensadores en recursos valiosos.
Esta iniciativa de economía circular de la empresa ha logrado reacondicionar más de 36 mil dispensadores anualmente, evitando su desecho y puestos nuevamente en uso en toda Latinoamérica en 2024. Adicionalmente, gracias a esta labor se ha evitado que más de 450 toneladas de plástico -en los últimos siete años- se utilicen como plástico nuevo, lo que no solo reduce la huella de carbono de la empresa, sino que también contribuye de manera significativa al bienestar del ambiente.







