Autoridades que velan por la seguridad en El Salvador y quienes han afirmado que el país no retrocederá a tener altos índices de violencia, han logrado poner tras las rejas a delincuentes de por vida. En el último año, son diez los imputados condenados a 100 años o más de prisión por homicidios, extorsión y otros delitos, así como feminicidas.
En los primeros cuatro meses de 2025, los casos de condenas más severas las recibieron Gerardo Josué García [1,071 años], Exequiel Anastasio Maradiaga Flores [600 años] y José Aníbal Moreira Bernal [524 años].
Los tres son integrantes de la MS13 y delinquieron entre el 2014 al 2018 en el oriente del país. Fueron condenados por 28 homicidios agravados, un feminicidio, cuatro privaciones de libertad, 50 casos de proposición y conspiración para cometer homicidio, 38 extorsiones agravadas, nueve casos preparatorios de tráfico ilícito, tres casos de tráfico ilícito y organizaciones terroristas.
Mientras que, de casos recientes, está la condena de Pablo Edgar López y David Antonio Martínez, quienes fueron enviados a prisión por 155 y 120 años, respectivamente. Delinquían en el oriente del país y fueron culpables de cuatro homicidios y varios delitos más junto a otros mareros.
También Cristian Giovanni Miranda Muller, fue condenado a 100 años de cárcel, por haber asesinado a su excompañera de vida y a su hija. Junto a este criminal fue condenado Ronald Antonio Hernández Gómez quien recibió una pena de 60 años de prisión.
La Fiscalía detalló que ambas mujeres eran víctimas eran víctimas de violencia por parte de Miranda Muller. El crimen ocurrió en mayo de 2021 en Tonacatepeque, ese día, Miranda y Hernández llegaron a la habitación de las víctimas, las atacaron con arma blanca hasta quitarles la vida.
Otro sentenciado es Jonathan Alexander Armas Patriz quien fue condenado a 110 años de cárcel. Fue procesado y encontrado culpable por feminicidio agravado, homicidio agravado y aborto sin consentimiento. El hombre asesinó a su expareja, quien estaba embarazada, y a un menor. El crimen ocurrió en el departamento de Ahuachapán.
En noviembre pasado también Jonathan Barrera Ruano, alias «Sangriento», cabecilla de una red que cometió atroces crímenes, fue condenado a 218 años de prisión.
Barrera Ruano era el cabecilla de la organización y fue procesado por varios delitos como homicidio agravado, intento de homicidio, tráfico ilícito, extorsión agravada, agrupaciones ilícitas y otros.
Uno de los homicidios fue el de Ruth Nohemy A.S., y a su hijo de seis meses a quien lo agredieron y dejaron sobre su cadáver en la casa que rentaba en Altos de Santa María, de Villa Mariona, en Ciudad Delgado, el 9 de noviembre de 2020.
En esa misma organización también estaba involucrado Luis Alonso Zelada Ramírez, alias «Silent», quien ostentaba el rango de corredor de clica y fue partícipe en múltiples hechos delictivos cometidos por la MS13. Fue condenado a 236 años de prisión.
Mientras que, en octubre pasado, Marvin Alberto Maldonado Arias recibió una pena de 100 años de prisión ya que junto a otros pandilleros asesinaron a cuatro mujeres entre 2014 y 2017 en San José Villanueva.
«Dos de las víctimas fueron ejecutadas bajo sospecha de ser informantes de las autoridades, mientras que las otras dos fueron asesinadas por haber presenciado el homicidio de un agente policial», determinó la Fiscalía.
Así otros pandilleros también han sido condenados a severas penas de prisión como 6 mareros de la pandilla 18 quienes, el año pasado, fueron condenados a 100 y 75 años de prisión.
El ministerio público explicó que todos delinquían en Ciudad Delgado y son los responsables de tres homicidios y una desaparición de personas, cometidos entre el 2021 y 2022.







