Consorcio Interoceánico de Guatemala (CIGSA), la empresa que desarrolla el proyecto del Corredor Interoceánico de Guatemala, anunció el pasado jueves que establecerá en El Salvador su sede financiera.
Herbert Fernández Thompson, vicepresidente de CIGSA, explicó que esta decisión se debe en gran medida a la robustez de la legislación del país para la protección de inversiones, y a la conexión comercial que mantienen ambas naciones.
«El gran motivo de esta decisión es la legislación apropiada que El Salvador ofrece para atraer y proteger inversión extranjera, su marco legal no solo es favorable, sino que proporciona la certeza jurídica necesaria para que proyectos de esta magnitud puedan desarrollarse con sostenibilidad», apuntó.
El corredor interoceánico es una franja de tierra de 372 kilómetros que une el Océano Pacífico con el Atlántico. Sobre dicho espacio se desarrollará una infraestructura de transporte para construir una ruta de comercio mundial, que pase por toda Guatemala. Los contenedores se recibirán por un puerto y se trasladarán por tierra hacia otra terminal.

La visión es interconectar las infraestructuras regionales, fortaleciendo todas las actividades logísticas que se estén desarrollando también en El Salvador, Honduras y Belice.
Por otro lado, otra de las razones es la intención de la compañía de hacer uso de la Ley Bitcóin y la Ley de Activos Digitales con la que cuenta el país para emitir acciones tokenizadas que permitan financiar la iniciativa.
Según Guillermo Catalán, presidente de CIGSA, la tokenización les permitirá democratizar y hacer del alcance de muchos el proyecto. Actualmente, se encuentran en proceso de solicitud en la Comisión Nacional de Activos Digitales.
Es importante recordar que la tokenización de activos implica la conversión de derechos de propiedad sobre un activo, ya sea financiero o físico, en un token digital único y único en una blockchain como la de bitcóin.

En este caso, el token tendría un valor inicial de $1,000 y estará respaldada con cierta cantidad de acciones.
«El Corredor Interoceánico de Guatemala es de muchos millones de dólares y nosotros tenemos una estructura accionaria actual, en la que tenemos aproximadamente 5,000 socios, que son aportantes de tierra, recursos económicos. La acción tiene un valor de $10 para propósito de esa fase […] El token va a tener un valor inicial de $1,000, estará respaldado con acciones y tendrá una plusvalía importante a lo largo de la implementación de esta fase y posteriormente cuanto terminemos esta fase, el token va a estar referenciado a las futuras utilidades que es resultado de las rentas que se producirán por los sistemas de transporte», explicó Catalán.
Según el presidente del consorcio, el proyecto está en una fase de regularización legal de las parcelas de tierra que se han adquirido en los últimos años.







