El presidente de la república, Nayib Bukele, aseguró anoche, durante su mensaje a la nación con motivo de su primer año de Gobierno de su segundo mandato, que El Salvador seguirá «construyendo su propio futuro» y no se someterá a «agendas globalistas». Además, reiteró que está abierto a la comunidad internacional sin condicionamientos.
«En El Salvador no competimos por la aprobación de quienes desean vernos fracasar. Lideramos con el ejemplo para los que quieran buscar inspiración, pero ante todo estamos construyendo nuestro propio futuro, en nuestro propio país, para nuestra propia gente, con nuestros propios métodos», dijo Bukele.
El jefe de Estado en su mensaje al país, que duró una hora con tres minutos, le dijo a la comunidad internacional: «En El Salvador queremos ser amigos, socios, sus aliados, lo que no queremos es ser sus lacayos». También le recordó que «hace seis años el mundo ya había perdido la esperanza en El Salvador».

El jefe de Gobierno en el Teatro Nacional de San Salvador dijo que El Salvador es un país abierto al mundo y todos sus lazos económicos y diplomáticos tienen como base el respeto mutuo. Bukele denunció que su Gobierno está siendo sometido «a un ataque coordinado en marcha» proveniente de la agenda globalista, la prensa opositora nacional e internacional y oenegés que con sus acciones están «golpeando con los mismos temas».
«Fuerzas externas que temen el poder de independencia de una pequeña nación. Nuestro futuro puede ser hermoso, pero construirlo no será ni rápido ni sencillo y requerirá confianza, paciencia y sacrificio. Juntos podemos lograrlo», dijo.
El mandatario restó importancia a las voces que le llaman «dictador». Recordó a sus críticos que «no éramos un país peli – groso, nosotros éramos el país más peligroso del mundo». «¿Saben qué? Me tiene sin cuidado que me llamen dictador.
Prefiero que me llamen dictador a ver cómo matan a los salvadoreños en las calles o recibir reportes de cuántos muertos llevamos al día», espetó el mandatario. Y luego sostuvo: «Prefiero que me llamen dictador, pero que todos los salvadoreños vivan en paz, sin importar su situación económica o social. Que se queden ellos discutiendo sobre semántica, nosotros vamos a seguir enfocados en buscar resultados».
«Quienes gestionan estas grandes agendas globalistas no están interesados en la democracia ni en ninguno de los otros términos. Ni siquiera son democráticos, no les interesa el Estado de derecho. No les interesan los derechos humanos ni la transparencia. Pero sí les interesa instrumentalizar esos términos», denunció.
Sostuvo que aquellos que impulsan y pregonan esta agenda internacional «quieren que tomemos decisiones para que afuera no me cataloguen como dictador, aunque eso signifique que nuestro país vuelva a ser invivible. Antes había una masacre cada día».
Bukele, por otra parte, reiteró que el impuesto del 30 % a las donaciones que reciban las oenegés no se aplicará a aquellas que se dediquen a realizar labor social en el territorio salvadoreño.
«La Ley de Agentes Extranjeros garantiza que quienes quieran venir a ayudar de verdad a nuestra gente mantengan el gran privilegio de no pagar impuestos, mientras que quienes solo velan por sus intereses privados cumplan las obligaciones tributarias correspondientes, como lo hacen todos los demás», afirmó.
El artículo 6 de la normativa establece que se creará el «Registro de Agentes Extranjeros como una dependencia del Ministerio de Gobernación y Desarrollo Territorial», y agrega en el artículo 24 que las ONG cuentan con un plazo de 90 días, una vez entre en vigencia la ley, para registrarse.
El jefe de Estado aseguró que algunas de estas organizaciones vienen a inmiscuirse en la política nacional, pero podrán continuar trabajando con la diferencia de que deberán pagar impuestos.
«Hay organizaciones extranjeras que dicen venir a ayudar, pero en realidad vienen a hacer política para mover millones en campañas, para operar a oscuras, sin reglas, sin límites, sin pagar nada. La Ley de Agentes Extranjeros es una ley para proteger la cooperación internacional y asegurarnos de que esos fondos vengan directamente para la gente», reiteró.







