El presidente Nayib Bukele reafirmó el apoyo de El Salvador a Costa Rica en materia de seguridad pública, en seguimiento de la alianza Escudo de las Américas, firmada en Coatepeque, una iniciativa bilateral para enfrentar los desafíos en común: el crimen organizado, el narcotráfico, el tráfico de armas, la trata de personas y el lavado de dinero.
El mandatario salvadoreño viajó a Costa Rica invitado por el presidente Rodrigo Chaves para colocar la primera piedra del Centro de Alta Contención del Crimen Organizado (Cacco) en la provincia de Alajuela.
La nueva cárcel de máxima seguridad de Costa Rica está inspirada en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), y es parte de las medidas para enfrentar el grave problema de inseguridad que, hoy por hoy, aqueja a esta nación hermana.
El presidente Bukele reconoció que El Salvador tiene mucho que aprender de una nación que ha logrado admirables avances en numerosas áreas, y en el caso de la seguridad el país brinda su apoyo desinteresado. «Salvadas las diferencias, el problema de Costa Rica es igual al de El Salvador cuando empezó», aseguró el presidente durante la ceremonia en Alajuela.
El presidente Bukele se refirió a los inicios de las pandillas en El Salvador, un fenómeno con raíces en las calles de ciudades estadounidenses que se fortaleció en el país debido a la desidia de los gobernantes de entonces, que luego se convirtieron en cómplices de estos grupos de crimen organizado.
Así destacó que ningún delincuente es más fuerte que un Estado, solo se pueden imponer en la medida en la que los líderes de ese país no hagan nada o sean cómplices de los criminales.
El Gobierno del presidente Bukele tomó cartas en el asunto. Enfrentó directamente a los pandilleros, reformó leyes y envió a prisión a los delincuentes. «El Cecot fue vital para la estrategia de seguridad por varias razones: la primera, porque nuestras cárceles, al igual que en otros países de Latinoamérica, se habían convertido en universidades del crimen», dijo el mandatario salvadoreño.
Además, el pueblo acompañó a su presidente y le entregó los diputados necesarios para implementar su plan de Gobierno, reformar leyes y dotar de fondos a las fuerzas de seguridad. Este es un punto muy importante, porque el presidente enfrentó el bloqueo legislativo (y en el Órgano Judicial) de los aliados de los delincuentes.
El éxito que ha obtenido es el reflejo del apoyo popular. Con su voto, los ciudadanos decidieron que querían vivir en paz.






