« Si tienes dos centavos, gasta uno en pan y otro en una flor; el primero te dará vida, y el segundo una razón para vivir», dice un antiguo proverbio chino. Esta máxima resume a la perfección el profundo aprecio que la cultura china tiene por la naturaleza, y en particular por las flores. En la ciudad de Dafeng, provincia de Jiangsu, este pensamiento cobra vida de forma literal.
Allí los habitantes han hecho de las flores no solo una fuente de belleza, sino también un motor económico. Su epicentro es el parque temático y centro de comercio Mar de Flores de los Países Bajos, un extenso terreno de 1,200 hectáreas donde florecen especies como tulipanes, lirios, narcisos y lavandas, entre muchas otras.
El parque no solo funciona como un escaparate natural, también es una experiencia sensorial. Los visitantes pueden pasear entre senderos y puentes, recorrer los canales en bote o circular por los jardines en carruajes, mientras se sumergen en un paisaje multicolor formado por más de 300 variedades florales.








Además del deleite visual, el parque ofrece una zona comercial donde se venden flores frescas cortadas, en macetas, ramos y arreglos florales listos para su distribución nacional e internacional.
Algunas de estas especies incluso se exportan a distintos países, ampliando el alcance de esta floreciente economía local. Pero el atractivo no termina ahí.
Uno de los elementos más valorados por los visitantes son los talleres interactivos, donde pueden aprender técnicas de jardinería y arte floral, fomentando una conexión más íntima con el mundo vegetal.
El tulipán, estrella del jardín
De entre todas las flores cultivadas, hay una que reina: el tulipán. Esta especie, famosa por su elegancia y variedad de colores, es cultivada en los alrededores por habitantes de ocho pueblos que abastecen la creciente demanda local y externa.
Si bien los tulipanes están fuertemente asociados con los Países Bajos, China no olvida que su origen geográfico está en Asia Central, incluyendo zonas que hoy forman parte de su territorio. Por ello, el nombre del parque –Mar de Flores de los Países Bajos– rinde homenaje a Holanda como principal productor mundial, pero también reivindica la raíz oriental de esta flor icónica.







En señal de respeto y reconocimiento, el parque incorpora elementos de la cultura holandesa en su recorrido: los visitantes pueden vestirse con trajes típicos de los Países Bajos y tomarse fotografías en escenarios cuidadosamente diseñados entre los jardines.
Así, en Dafeng las flores no solo decoran el paisaje: representan una tradición viva, una oportunidad económica y una forma de celebrar la belleza como razón de ser.







