Una de las formas más enriquecedoras de comprender la grandeza de la cultura china es visitar sus sitios arqueológicos, como la gruta de Longmen, a solo 12
kilómetros de la ciudad de Luoyang, en la provincia de Henan.
Esta ciudad es reconocida como una de las cunas de la civilización china, con una historia que se extiende por más de 5,000 años.
Conocidas también como las grutas de las Puertas del Dragón, estas formaciones se encuentran entre dos montañas y constituyen un conjunto de cuevas y nichos tallados en piedra caliza durante 400 años, desde el 493 d. C., y abarcan nueve dinastías, siendo la dinastía Tang la más destacada.
La gruta de Longmen alberga más de 110,000 esculturas que representan el budismo, con tamaños desde tres centímetros hasta más de 17 metros de altura.
En este lugar se han descubierto más de 2,800 inscripciones y cerca de 30,000 caracteres que ofrecen información valiosa sobre religión, política, cultura,
economía, geografía, medicina, folclor y los intercambios que China estableció con otras culturas durante ese período.
Desde el año 2000, la gruta de Longmen ha sido declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco y reconocida como la «cumbre del arte tallado en piedra chino».
Al igual que otros sitios culturales en el mundo, esta gruta ha sufrido saqueos en ocasiones, lo que ha dejado algunos nichos sin esculturas; sin embargo, esto no ha impedido que miles de turistas la visiten cada año.
La preservación de este tesoro cultural ha sido posible gracias a importantes proyectos implementados por el Gobierno de la República Popular China durante años, destinados a evitar el deterioro causado por la filtración del agua y otros factores climáticos.
Estos esfuerzos han dado lugar, en ocasiones, al descubrimiento de nuevas inscripciones y fragmentos de estatuas budistas y criaturas míticas.

















