El Salvador avanza hacia una reconfiguración de su sector industrial con una clara apuesta por la innovación tecnológica. Así lo anunció Jorge Arriaza, presidente de la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI), durante la presentación del plan estratégico del Consejo Industrial de El Salvador, que proyecta una inversión privada de $1,000 millones en los próximos cuatro años.
Este plan contempla cinco grandes desafíos: la creación de 400 nuevas empresas industriales, generación de 40,000 empleos altamente calificados, atracción de inversión extranjera, aumento del 8 % anual en exportaciones y duplicación del Producto Interno Bruto (PIB) industrial. Todo ello con una visión centrada en la incorporación de tecnologías emergentes como las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y la inteligencia artificial.
«Tenemos que movernos hacia una industria más tecnológica. Para nosotros, la tecnología es un aliado que no sustituye a las personas, sino que les brinda mejores oportunidades, empleos de mayor calidad y una mejor calidad de vida», afirmó el representante gremial.
Actualmente, la industria salvadoreña abarca 26 sectores, según los estándares internacionales establecidos por los bancos centrales. No obstante, dos de estos sectores —tabaco y madera— no tienen actividad productiva en el país. En su lugar, el Consejo ha decidido incluir dos áreas estratégicas: sostenibilidad (economía circular y reciclaje) y tecnología, dada su importancia transversal en la modernización de todas las ramas industriales.
Entre los sectores que están ganando protagonismo destacan la industria de autopartes y los materiales eléctricos, los cuales están siendo impulsados por la creciente demanda internacional, especialmente del mercado estadounidense. «Estados Unidos es nuestro principal socio comercial y, ante el interés global por relocalizar manufactura fuera de Asia, El Salvador tiene una oportunidad clara de posicionarse como destino clave para producir en América Latina», añadió Arriaza.
El enfoque tecnológico del plan también está alineado con los esfuerzos del Gobierno del presidente Nayib Bukele, como la Ley de Fomento a la Innovación y Manufactura Tecnológica, que otorga incentivos fiscales durante 15 años para empresas del sector. Esta sinergia entre sector privado y gobierno busca reposicionar a El Salvador como un hub industrial moderno, competitivo y sostenible.
«La historia demuestra que cada revolución industrial ha traído más oportunidades que amenazas. El que esté dispuesto a capacitarse en carreras técnicas y tecnologías como la inteligencia artificial tendrá un futuro prometedor», concluyó el empresario, subrayando que la nueva etapa de la industria salvadoreña está abierta a la innovación y al talento.







