El presidente Nayib Bukele anunció que la vacunación contra la COVID-19 en El Salvador está abierta también para extranjeros y turistas. Lo único que tienen que presentar es su documento de identidad nacional o pasaporte para agendar su cita y recibir la inmunización.
La iniciativa busca ampliar la protección contra el coronavirus para la mayor cantidad posible de personas en el territorio nacional, sean residentes regulares o visitantes ocasionales. Solo en la medida en que más personas estén vacunadas habrá más protección para todos los salvadoreños.
Se trata del primer país de la región que ofrece la vacunación a extranjeros sin situación migratoria regular o para turistas, una medida que ha estado disponible en otras naciones, como Estados Unidos.
Cada día, anunció el presidente Bukele, hay 110,000 cupos en el sistema de vacunación nacional para que los ciudadanos salvadoreños que aún no han sido inmunizados agenden su cita ya sea en los 166 puntos de administración, en el megacentro de vacunación del Hospital El Salvador, en los tres autoservicios o, sin cita, por medio de las modalidades casa por casa o puntos de vacunación móviles.
Oponerse a la vacunación de otras personas no tiene ninguna explicación racional, ya que se sabe que la inmunización contra la COVID-19 es la única manera de evitar síntomas graves que requieran la hospitalización o que desemboquen en la muerte. No se trata de quitarles vacunas a los salvadoreños para regalarlas a otros, sino de proteger a todos los que vivimos en el país, independientemente de la condición migratoria.
Es una cuestión de humanidad y revela de qué está llena el alma de alguien que rechaza que otros seres humanos reciban la protección que la ciencia ha producido en los últimos meses. Hay que tener una enorme mezquindad para criticar que otra persona sea vacunada basándose exclusivamente en criterios económicos.
Desde el inicio de la pandemia, la reacción del Gobierno fue evitar la propagación del virus y luego prepararse de la mejor manera para enfrentar la llegada de la COVID-19, incluyendo la adquisición de suficientes vacunas para inmunizar a la mayor parte de la población, que ahora incluye a niños, adolescentes, adultos y ancianos.
Llegar a la meta de inmunizar al 90 % será una tarea difícil que requerirá aumentar los esfuerzos en el tramo final. Sin embargo, todos los salvadoreños debemos trabajar unidos en ello por el bien de nuestras familias. De esta salimos juntos, no hay duda.





