La reparación de aviones dejó de ser un trabajo exclusivo de los hombres. Aunque la presencia de mujeres en este rubro sigue siendo todavía pequeña, cada vez más las empresas están incluyendo entre sus filas a mujeres, quienes destacan por su calidad y persistencia en el trabajo.
Un ejemplo de ello es Daniela Carranza, una joven de 25 años que desde hace tres trabaja como técnico auxiliar mecánico en sistemas de aviación en la empresa Aeromantenimiento, S. A.
Carranza se dedica a hacer trabajos exteriores en los aviones, que incluyen remoción de superficies, de trenes de aterrizaje, frenos y llantas, remociones e instalación de motores, ajustes, entre otros.


Desde que Daniela inició sus estudios en mantenimiento aeronáutico se percató de que obtener su carrera y trabajar en ella sería todo un reto. «Sentí que debía sobresalir para demostrar que las mujeres podemos lograr lo que nos proponemos. La mayoría de mis compañeros de estudio eran hombres, pero esto también me impulsó para hacer las cosas mejor y superarme más allá de los demás», señaló.
La joven cuenta que desde pequeña le gustaba la mecánica, especialmente cuando veía a su padre haciendo todo tipo de reparaciones. «Mi papá fue mi inspiración para lo que estoy haciendo ahora, y cuando supe que existía la carrera de técnico en mantenimiento aeronáutico estudié y me logré graduar en lo que realmente me apasionaba», enfatizó.

Cuando coronó sus estudios, supo que había cumplido un sueño: trabajar con aviones. «En lo personal, siempre quise remover e instalar motores y remover superficies de vuelo. Me lo propuse y lo logré», enfatizó.
Para Daniela, los tres años que ha trabajado en Aeromantenimiento han sido una gran escuela. Asegura que ha sido gratificante avanzar en su carrera y aprender junto con personas que le han enseñado sobre el tema aeronáutico y a trabajar en equipo.
«Este trabajo no se puede hacer sola. Con mis compañeros hemos hecho un gran trabajo en equipo. Ellos me han apoyado mucho y he aprendido junto a ellos», detalló.

De acuerdo con ella, una de las barreras que cree haber superado es el pensamiento de que las mujeres no son capaces de alcanzar ciertas metas porque anteriormente estaban atribuidas únicamente al género masculino.
«Usualmente lo que ocurre es que no nos creen capaces de realizar ciertos trabajos y, quiérase o no, considero que todo se puede lograr con la ayuda de Dios y poniendo uno de su parte, sin importar a qué género pertenecemos. Creo que yo he superado esa barrera», sentenció.
Ella enfatizó que es importante cambiar los estereotipos que todavía se tienen respecto a las mujeres y a ciertos trabajos. «Creo que como mujeres a veces hacemos un doble esfuerzo para lograr sobresalir. En muchas ocasiones debemos romper los estereotipos y alcanzar nuestras metas. Aunque quitar los estereotipos que se tienen de ciertos trabajos es difícil, tampoco es imposible», dijo.
A pesar de las barreras que Daniela ha encontrado, asegura que, gracias al esfuerzo y a sus capacidades, ha logrado sobresalir en el ámbito y apartar ciertos temores. «En lo personal, siento que me he superado a mí misma. Para mí todo esto ha sido un gran logro, porque al inicio uno empieza con mucho temor en este tipo de trabajos, que son bien diferentes al resto. Gracias a Dios he podido sobrepasar cada uno de los obstáculos que se me han puesto enfrente», afirmó.
Carranza sostiene que las mujeres salvadoreñas son trabajadoras e inteligentes y que es necesario que continúen luchando para representar al género femenino en los rubros donde antes no tenían presencia. «Todo es de ponerlo en las manos de Dios, ya que él nos ha dado dones especiales y excepcionales, y ser persistentes es uno de ellos. Somos capaces de muchas cosas, y si queremos alcanzar algo, la persistencia nos va a llevar muy lejos», finalizó.








