Con el respaldo de la Agencia de El Salvador para la Cooperación Internacional (ESCO) y el Ministerio de Relaciones Exteriores, la Superintendencia de Competencia (SC) de El Salvador recibió ayer la visita de Nicolás Ireguí Tarquino, asesor de la Superintendencia de Industria y Comercio de Colombia, como parte de un proyecto binacional que busca diagnosticar y fortalecer las capacidades técnicas del ente regulador salvadoreño.
Esta visita forma parte del evento «Diagnóstico para la Identificación de las necesidades de fortalecimiento de las capacidades técnicas de la autoridad de competencia de El Salvador». La iniciativa contempla jornadas de trabajo centradas en tres áreas clave: investigaciones preliminares, procedimientos sancionatorios y litigios en sede judicial.
Gerardo Henríquez, titular de la SC, destacó que el objetivo es «fortalecer la identificación de prácticas anticompetitivas con herramientas más eficientes, como los ‘screenings’ utilizados en compras públicas, que permiten detectar indicios de colusión de precios o cantidades». También explicó que El Salvador cuenta con un laboratorio de evidencia digital único en Centroamérica, y que esta cooperación permitirá optimizar su uso para recolectar, procesar y analizar evidencia forense con mayor efectividad.

Henríquez resaltó que otro componente esencial es mejorar las capacidades de defensa técnica en los tribunales. «Queremos que nuestro equipo esté preparado no solo para investigar y sancionar, sino también para defender con contundencia nuestras decisiones ante las impugnaciones judiciales», afirmó.
Por su parte, Karen Vega, encargada de Relaciones Internacionales y Cooperación de la SC, señaló que esta colaboración fue aprobada en diciembre de 2024 como parte del programa de cooperación bilateral entre El Salvador y Colombia. «El proyecto tiene una vigencia de dos años, con una revisión intermedia el próximo año. Esta visita diagnóstica será seguida por otra en agosto, en la que recibiremos recomendaciones técnicas», explicó.
Vega también destacó que, aunque la cooperación se centra en el fortalecimiento técnico de El Salvador, el intercambio ha sido enriquecedor para ambas partes. «Colombia está tomando nota de algunas buenas prácticas salvadoreñas, como los procedimientos más rigurosos en ciertas fases del proceso sancionador», indicó.

Desde la perspectiva técnica, Evelyn Portillo, intendenta de Investigaciones y Litigios de la SC, detalló que el trabajo conjunto busca fortalecer cada fase de la investigación anticompetitiva. «Desde la detección inicial hasta la defensa judicial, estamos evaluando cómo optimizar los procesos para actuar con mayor solidez técnica y jurídica», subrayó.
El embajador de Colombia en El Salvador, Carlos Rodríguez Bocanegra, expresó su satisfacción por el avance de esta colaboración, enmarcada en un robusto programa bilateral. «Ni Colombia ni El Salvador tienen recursos ilimitados, pero compartimos conocimientos y experiencias para fortalecer nuestras instituciones. Lo que buscamos es que los mercados sean verdaderamente competitivos y que los consumidores se beneficien con mejores precios y productos», señaló.
Rodríguez también mencionó que este proyecto es parte de una estrategia más amplia que incluye otras áreas, como la seguridad vial. «La cooperación técnica entre ambos países demuestra que el desarrollo también se construye desde la institucionalidad y la regulación eficiente», concluyó.

La experiencia colombiana, que incluye el uso de herramientas tecnológicas como el sistema «Sabueso» para detectar patrones sospechosos en las compras públicas, ofrece un modelo replicable que podría ayudar a El Salvador a reducir las prácticas colusorias y a garantizar un entorno más justo para empresas y consumidores.
El fortalecimiento de la Superintendencia de Competencia, mediante este tipo de alianzas, busca no solo mejorar su capacidad operativa, sino generar un impacto directo en la economía nacional: menores precios, más innovación y servicios de mayor calidad, en un entorno donde prevalezca la competencia leal.






