La Constancia dio a conocer los avances de su estrategia de sostenibilidad tras siete años de implementación, con resultados medibles en áreas como economía circular, acción climática, gestión del agua y agricultura sostenible. Entre los principales indicadores, la compañía destacó que en 2025 más del 48 % de su portafolio fue envasado en empaques retornables o con materiales reciclados, consolidando un cambio en la forma en que produce y distribuye sus bebidas en el país.
Este avance se enmarca en una estrategia que busca reducir el impacto ambiental de sus operaciones mediante la optimización de recursos y la reincorporación de materiales al ciclo productivo. Como parte de este enfoque, la empresa ha impulsado iniciativas orientadas a fortalecer la cultura del reciclaje y la reutilización en El Salvador.
Uno de los principales programas es «Hagámosla Circular», mediante el cual, desde 2021, se han recolectado más de 44 millones de libras de materiales reciclables a nivel nacional. Solo en 2025, la compañía reportó la recuperación de 385 toneladas de vidrio, las cuales fueron reutilizadas para la fabricación de nuevas botellas, contribuyendo al cierre del ciclo de este material.
Además, La Constancia señaló que el 99.99 % de los residuos generados en su planta cervecera son gestionados bajo esquemas de reutilización, reciclaje, compostaje, coprocesamiento o conversión en energía, alineándose con un modelo de operación de «cero residuos».

«Los resultados que hoy presentamos reflejan un compromiso sostenido con la gestión ambiental responsable y con el desarrollo del país. Las metas trazadas en 2018 se cierran con impactos medibles y validados que benefician al agua, al clima y a las comunidades», afirmó Carol Colorado, directora legal y de asuntos corporativos de la compañía.
En el ámbito de acción climática, la empresa reportó una reducción superior al 56 % en sus emisiones por hectolitro de producción en los alcances 1, 2 y 3, en comparación con la línea base de 2017. Asimismo, desde 2022, el 100 % de sus cervezas se producen con energía eléctrica renovable operacional, en alianza con su proveedor energético.
En cuanto a la gestión del agua, otro de los pilares de su estrategia, La Constancia logró una reducción superior al 40 % en el consumo por hectolitro de producción entre 2017 y 2025. A nivel territorial, a través del proyecto ISKALI, se identificó un potencial de infiltración de 5.9 millones de metros cúbicos de agua hacia los mantos acuíferos del Área Metropolitana de San Salvador, lo que contribuye a mejorar la disponibilidad hídrica en zonas de alto estrés.
La compañía también reportó avances en agricultura sostenible, con la intervención de más de 800 hectáreas en el volcán de San Salvador, donde se han implementado prácticas de conservación de suelos y resiliencia ambiental. Estas acciones han permitido que 300 productores adopten técnicas más sostenibles, además de generar empleo local mediante jornadas vinculadas a la restauración del territorio.
«La combinación de visión de largo plazo, respaldo técnico y trabajo colaborativo ha sido determinante para convertir los compromisos ambientales en resultados reales para el territorio», agregó Javier Benavides, gerente de sostenibilidad y reputación.
Con estos resultados, La Constancia cerró un ciclo estratégico enfocado en integrar la sostenibilidad como eje central de su operación, con énfasis en la economía circular, reflejado en el creciente uso de empaques retornables y reciclados dentro de su portafolio.






