En tiempos en que la pandemia de la covid-19 aún es una realidad, nuestra vida diaria se ha visto afectada directamente, impidiéndonos realizar actividades de ocio y entretenimiento en el exterior o en compañía de otros.

Entre esas restricciones a nuestra «antigua normalidad» está el viajar. Desde que inició la alarma por los contagios, los aeropuertos fueron los primeros lugares en cerrar, lo cual hizo que volar a otros países fuera prácticamente imposible.

Sin embargo, ¿qué diría si alguien le asegura que volar, a pesar de las múltiples advertencias que hay al respecto, puede ser más seguro que comer en un restaurante, a pesar de la pandemia?

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Un estudio con la opinión de todos los sectores

Un grupo de investigadores de Harvard concluyeron que, si se toman las medidas adecuadas, viajar en avión puede ser más seguro que comer en un restaurante, según informó una publicación de The Washington Post.

El Post señala también que el Departamento de Defensa de Estados Unidos ya había advertido que el uso continuo de mascarillas mientras se viaja en avión puede reducir la propagación del virus, debido a la filtración que las mascarillas hacen del aire. Ahora, hay un estudio de Harvard que también llega a una conclusión similar.

Los expertos de Harvard consultaron también a expertos en salud ambiental, higiene industrial e infectólogos. El estudio tenía como objetivo crear una «comprensión integral de la intersección entre la ciencia que informa la transmisión del SARS-CoV-2 y las operaciones en torno a la aviación», cita el Post.

Foto: Guillaume Souvant/AFP

¿Qué medidas recomienda el estudio?

Dentro de los hallazgos del estudio destaca la afirmación de que el virus puede contagiarse de forma masiva entre los viajeros si no se siguen protocolos de bioseguridad. Una de las razones de que esto sea así, señalan, es la casi ausencia total de distanciamiento social en una cabina de avión.

Sin embargo, el estudio señala que los aviones, actualmente, están equipados con sistemas de circulación de aire, el cual refresca la ventilación constantemente, lo que compensaría la falta de distanciamiento social apropiado en la cabina.

«Aunque es un adversario formidable, el SARS-CoV-2 no tiene por qué abrumar la capacidad de la sociedad para adaptarse y progresar. Es posible obtener cierto control y desarrollar estrategias que mitiguen la propagación de la enfermedad al tiempo que permitan una reapertura cuidadosa de sectores de la sociedad», señala el estudio.

Además, agrega que «este nivel de ventilación contrarresta eficazmente la proximidad a la que estarán sujetos los viajeros durante los vuelos». «El nivel de ventilación proporcionado a bordo de la aeronave reduciría sustancialmente la oportunidad de transmisión de persona a persona de partículas infecciosas, cuando se combina con el cumplimiento constante de las políticas de uso de máscaras», agrega.

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Sin amontonamiento todo es mejor

Otro punto clave que aborda el estudio es el abordaje y desabordaje del avión. Edward Nardell, profesor asociado del Departamento de Salud Ambiental e Inmunología de la Facultad de Ciencias Sociales de Harvard, señala que es clave evitar el amontonamiento de gente en la pasarela de abordaje.

«Vamos al supermercado y hay filas sobre dónde se encuentra y, con pocas excepciones, la gente las obedece. Necesitamos que hagan lo mismo en la pasarela. Estamos tan acostumbrados a amontonarnos allí y tenemos que hacer eso», dijo al Post.

El estudio recomienda a las aerolíneas admitir a los pasajeros por pequeños grupos, dando el tiempo suficiente para que guarden su equipaje y tomen sus asientos, antes de dar paso a un nuevo grupo de abordaje.

Foto: Koen van Weel / ANP / AFP

La responsabilidad individual es la clave

Para el estudio, es clave el grado de compromiso que la gente tenga con las medidas. «Los hallazgos y recomendaciones de este informe ofrecen al público la oportunidad de tomar decisiones informadas sobre viajes aéreos», dijo el informe.

«Hay mucho que ganar simplemente siguiendo la ciencia. Ofrece una gran cantidad de información sobre cómo las personas pueden lograr tanto la seguridad como las oportunidades para la salud pública», agrega.

La clave, según el estudio, está en que el cumplimiento de medidas no dependa solo del personal de la aerolínea, sino de la consciencia misma que cada persona adopte. El cumplimiento de las medidas podría permitirles a miles de personas retomar vuelos y realizar viajes sin correr riesgo de contagio. Sin embargo, la responsabilidad individual sigue siendo la clave en el combate a la pandemia.