Para el analista político Dagoberto Gutiérrez, la petición que el Fondo Monetario Internacional (FMI) hizo al Gobierno de El Salvador de eliminar el bitcoin como moneda de circulación legal en el país responde a una expresión por parte de Estados Unidos ante la eventualidad libertad y revolución financiera que la implementación del bitcoin traerá a la economía salvadoreña.
Gutiérrez señaló que las recomendaciones del FMI siempre han respondido a los intereses de Estados Unidos y que en el informe presentado la semana pasada y en el que se recomienda la eliminación del bitcoin como moneda regular se deja en evidencia un intento por bloquear los beneficios que el bitcoin traerá al país.
«A partir de 2008, en el marco de una crisis del sistema capitalista, es cuando se perfila un capitalismo digital, porque lo nuevo siempre sale de lo viejo. Ese capitalismo nace ahí, pero sin someterse a los dictados del Banco Mundial, del FMI o de Washington. Ese capitalismo digital, en el escenario de la pandemia, se convierte en el más poderoso de todos. No necesita del otro. Tiene otras reglas, reglas propias. Eso es lo que molesta a Washington», comentó Gutiérrez,
«Cuando el Gobierno de El Salvador opta por el bitcoin se inscribe en ese capitalismo y la problemática de Washington con El Salvador tiene que ver rigurosamente con eso, es la moneda, porque eso le permite al Gobierno moverse sin dependencia (de Estados Unidos). El problema no tiene nada que ver con democracia, porque al estadounidense eso no le importa ni le importará nunca. El punto es la moneda», añadió.
Para el analista político, las recomendaciones del FMI pueden implicar un posible condicionamiento a las gestiones de préstamo que el Gobierno de El Salvador esté realizando con la institución, respondiendo nuevamente a cumplir con mecanismos de presión orientados por Estados Unidos.
«La lógica del FMI parece ser: “Si no renuncian al bitcoin, no hay préstamo”. Esa es una lógica con poca inteligencia de parte del Fondo Monetario Internacional. Usa mucho la fuerza y ha dejado de usar el poder. Washington le dice al gobierno: “te doy el préstamo si renuncias al bitcoin”, y el bitcoin es la política del gobierno», comentó.
Finalmente, Gutiérrez señaló que otro aspecto clave en la situación es la búsqueda que El Salvador ha hecho de vínculos políticos y comerciales con países como China o Turquía, naciones que no siguen una política alineada a Estados Unidos y que han ofrecido a El Salvador ayuda y relaciones comerciales sin condicionar la soberanía del país.
«Para Washington, si vos sos su amigo, sos enemigo de sus enemigos. Esa es la cabeza de todos los imperios, por eso caen. Cuando el gobierno va con Asia y habla con China, eso lo entiende el Imperio como un delito y como una amenaza, porque siempre están pensando que están en sus mejores momentos, cuando están en sus peores momentos», enfatizó.
El pasado 25 de enero, el FMI publicó las conclusiones de su directorio ejecutivo, en las que ratifican las observaciones que hizo el personal técnico en la revisión del Artículo IV, una evaluación en la que El Salvador fue elogiado por «la oportuna y eficaz gestión de la pandemia» y en la que resaltan las cifras récord de remesas y exportaciones.
En las consideraciones sobre bitcóin, el FMI reconoce el papel que tiene «Chivo», la billetera electrónica que habilitó el Gobierno salvadoreño para realizar transacciones con criptomonedas, en la promoción de la inclusión financiera. Sin embargo, en la misma declaración insta a las autoridades a limitar «el alcance de la Ley Bitcóin eliminando su calidad de moneda de curso legal».
Ante esto, el presidente Nayib Bukele reaccionó con una imagen que decía «te veo FMI, eso está muy bien», con el cual restó importancia al informe. Incluso el ministro de Hacienda, Alejandro Zelaya, señaló que mientras el FMI dice que el bitcóin trae beneficios para el país, al mismo tiempo manifiesta que no se debería tener como divisa.






