Aunque es evidente el clima de seguridad en Tenancingo, algunos pobladores consideran que no se está aprovechando como se debería, pues si bien tienen cierto respaldo del gobierno, la empresa privada e inversionistas podrían aportar más para que ejecuten proyectos que conlleven a un desarrollo local basado en la formación que mejore condiciones de vida de los 6,707 habitantes, principalmente de los jóvenes.
Carlos Márquez, párroco local, ve conveniente que se deba de apostar por la educación superior. «Hace falta más apoyo a la juventud con más oportunidades de estudio; en los cantones la gran mayoría de jóvenes no logran estudiar y no pasan del noveno grado que les ofrece la escuela local, eso es un gran reto para los papás y los muchachos», comentó.
Al no existir estas condiciones, algunos optan por dedicarse a labores agrícolas.
Otras necesidades que pueden cambiar por completo la vida de los pobladores es la construcción de caminos vecinales que faciliten la movilidad peatonal y vehicular.
Lugareños, como Vicente Argueta, son de la opinión que debería «promoverse más el turismo» debido a que Tenancingo «tiene mucho que ofrecer a los turistas como montañas, ríos, clima fresco, la mano de obra de nuestra gente».







