Ernesto Quiñónez Papini ha sido electo hace unas semanas como el nuevo respetable gran maestro de la Gran Logia Cuscatlán, el ente que rige y dirige los destinos de la masonería salvadoreña. Con una presencia de más de un siglo en el país, los masones han estado presentes en toda la historia nacional. Algunos gobernantes, de hecho, han pertenecido a la masonería, en donde, de acuerdo con Quiñónez Papini, se rigen por los principios de fraternidad, igualdad y libertad.

Se definen como una institución en la que no tienen cabida los fanatismos, y en donde se exige a sus integrantes tener buenas costumbres y trabajar por el bien de los demás. De hecho, la rama filantrópica es la más conocida, sobre todo a través de grupos como Shriners que se dedican a atender a niños quemados, una labor que realizan en el país en el hospital Bloom.

Una de sus características principales es que no promueve ninguna religión, aunque es requisito ser creyente, ya que los ateos no pueden formar parte. Además, son apolíticos, es decir, que no promueven ninguna ideología en particular, lo que les permite recibir a miembros de diversos orígenes políticos. Lo que sí están obligados es a cumplir las leyes y a los gobernantes legalmente electos.

¿Cuál es el papel de la masonería en El Salvador?

El principal papel y misión es que nosotros trabajamos en el ser humano. Nuestro principal enfoque es la persona. Trabajamos por el bien de la humanidad a través del trabajo individual de cada uno de nosotros. Queremos ser mejores personas cada día, y tenemos toda una metodología de enseñanza y de trabajo continuo para lograr eso. ¿Qué es lo que queremos? Queremos encontrar personas que quieran ser mejores seres humanos para dar algo hacia la sociedad, hacia la humanidad y a nuestro querido El Salvador.

¿Desde cuándo tenemos masonería en El Salvador y cómo ha ido evolucionando?

Somos una institución legalmente constituida y seguimos todas las leyes. En 1912 se fundó la Gran Logia Cuscatlán. O sea, tenemos más de 100 años ininterrumpidos de estar como Gran Logia Cuscatlán. Ahora, los movimientos masónicos en El Salvador y en Centroamérica vamos a irnos a los 1800. En Costa Rica fue donde se fundó la masonería centroamericana y luego, a través del tiempo, la primera logia fundada en El Salvador fue en Sonsonate, en 1871, y es porque las personas que venían en los barcos y que trabaja ban en Acajutla algunos de ellos eran hermanos masones. Esa logia se llamaba El Progreso.

¿Cuál es el atractivo de la masonería para una persona?

Trabajamos más por atracción y no por reclutamiento. La manera más visible es que las personas sepan lo que hacemos, sepan cómo nos comportamos los masones, que las personas estén interesadas en hacer un poco de trabajo introspectivo y después llevar eso a la sociedad, a sus trabajos, a su familia. ¿Cuál fue el atractivo para una persona? Creo que hay una palabra que lo define, y es la fraternidad. El amor fraternal, el más sagrado de nuestros vínculos. Así es como nosotros estrechamos los lazos, no de amistad, sino lazos fraternos y nos comprometemos a apoyarnos el uno al otro de acuerdo con las posibilidades de cada uno, obviamente. No vamos a ir más allá de lo que nosotros podemos usar y dentro del marco de la ley.

En cuanto a este tema de «hermanos», hay gente que podría creer que la masonería es una religión, un grupo de creencias. ¿Cómo enfrenta la masonería estos mitos y percepciones?

No somos religiosos, para nada ni cerca. La religión tiene su tipo de formación, nosotros no hablamos de religión en nuestras reuniones, porque creemos en la libertad de culto. No diferenciamos a nadie por sus creencias religiosas.

Hasta donde entiendo, es un requisito creer, tener una creencia fuerte, no necesariamente adscrita a alguna religión para poder ser masón, ¿o me equivoco?

Es indispensable creer en un Dios para ser masón. No creemos en el ateísmo porque sí hay un poder superior, cada uno lo puede llamar como lo quiera llamar. Para nosotros, uno de los requisitos indispensables es la creencia en un ser superior.

¿Está la masonería vinculada con una expresión cultural de occidente o está abierta a todo el mundo?

La masonería es universal y a nosotros nos gusta creer que vemos todas las creencias y estamos básicamente en todo el mundo. No en todos, porque hay ciertos países por algunas cosas políticas. Estamos en todo el mundo, independientemente de la raza, de creencias religiosas o de cualquier otra situación.

Es decir, por ejemplo, ¿en El Salvador cualquier persona puede ser masón?

Cualquier persona puede ser masón.

¿También mujeres?

Aquí solo hombres. Las mujeres, que son nuestras esposas, las que nos consuelan todos los días y son nuestra mayor fortaleza nos acompañan en múltiples actividades. A mí me gusta decir que uno puede llevar una vida masónica, o sea, con los principios de la masonería, porque uno lleva esos principios al trabajo, al hogar y a cualquier otro lugar de la sociedad en el que uno se presente. La familia se vuelve parte integral y es un gran apoyo. Ser masón sin el apoyo de la esposa es una cosa bien difícil. Sería una paradoja.

En el caso de la Gran Logia Cuscatlán, ¿cuál es el papel que tienen en proyectos de impacto social y educativo?

Esa es la pregunta que más me gusta, porque la mayor ambición de un masón es la filantropía. Esa es la culminación de una vida masónica: poder hacer bien a la humanidad. En la masonería salvadoreña tenemos varias instituciones que se dedican precisamente a llevar bienestar a la sociedad a través de programas de ayuda. El Club Shriners, por ejemplo, que es de los más conocidos, trabaja con niños quemados y con ortopedia desde hace más de 30 años. Yo soy parte de los Shriners. Ahí la familia apoya y trabaja junto con nosotros. Tenemos otro grupo que trabaja con enfermedades dentales de niños. Y así son cuatro o cinco grupos paramasónicos, es decir, instituciones asociadas a la masonería.

Pero para que pueda operar la masonería, ¿no hay un vínculo o una creencia ideológica predominante? ¿Cómo son las relaciones de la masonería y la política? ¿Están cerrados a los políticos, los políticos lo buscan?

Buena pregunta, pero de política adentro de nuestros talleres no hablamos. Ahora, que sí puede haber miembros de la masonería involucrados en política, eso sí. Cada quien se dedica en su vida profesional a lo que pueda dedicarse, pero no es una discusión interna, al contrario. Creo que es una de nuestras grandes fortalezas, donde podemos tener juntos a cualquier persona de cualquier pensamiento político y no entramos en controversia con nadie. No discutimos, respetamos el pensamiento y la ideología de cada uno. Nosotros lo que creemos es en el bienestar de El Salvador. Como masonería, somos respetuosos de las leyes del país y de nuestros gobernantes. Eso es parte de lo que siempre vamos a hacer.

También vemos que políticos abiertamente decían que eran masones, como el caso de Rónal Umaña, que cuando estuvo en la Asamblea Legislativa lo decía abiertamente y mostraba anillos y símbolos de la masonería. ¿Sigue con ustedes?

Primero, le voy a contestar así bien directo: sé quién es, pero no lo conozco. El contexto es que él no pertenece a la Masonería de El Salvador. Eso se lo puedo decir con absoluta certeza. Ahora, en el internet cualquiera pudiera comprar un pin, cualquiera pudiera comprar una cachucha… cualquiera tiene acceso a leer lo que quiera, a comprar lo que quiera, imprimir lo que quiera y a repetir lo que quiera.

¿Y cómo es la relación de la masonería con el Gobierno del presidente Bukele?

Como le decía, la masonería en sí no se mete en política. Ahora, lo que nosotros sí hemos jurado es obediencia y respeto a las leyes y a los gobernantes del país en el que vivimos. En este momento, el presidente Bukele es nuestro dirigente, entonces, nosotros somos obedientes de las leyes de El Salvador. Dentro de la masonería no hablamos del presidente.

Aunque, de algún modo, hay que tener presente al Gobierno por las actividades que trascienden de la fraternidad. Trabajar con niños quemados implica tener cierto grado de comunicación con el Ministerio de Salud, por ejemplo.

En la parte filantrópica estamos sumamente agradecidos del apoyo de este Gobierno a todas nuestras instituciones paramasónicas. El Ministerio de Salud es quizá uno de los grandes colaboradores en el tema de los niños quemados en el Hospital Bloom. De Casa Presidencial también ha salido una o dos veces apoyo para estos viajes de niños quemados con emergencia que hemos llevado. El Gobierno actual sí apoya el trabajo filantrópico de la masonería salvadoreña. Tenemos una excelente comunicación.

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