Esto era un rastro completamente, porque todos los días había muertos, había sentenciados y se iba la gente», así describe Rafael Antonio Lazo que fue la zona costera de Conchagua, en La Unión Sur, por más de una década. En ese tiempo, las pandillas, sobre todo la MS-13, controlaron a diestra y siniestra dicho territorio, que ofrecía bastas garantías para escondite y huida a los terroristas.

Si durante el día era impensable entrar a esta franja costero-marina, de noche era peor, cuentan los mismos habitantes, quienes todavía recuerdan el temor y zozobra que les causaron los pandilleros, así como a sus familiares y amistades que les visitaban, pero también a los turistas que buscaban disfrutar las hermosas playas de esa región.

«Antes para estar aquí, tenía que estar esperando el balazo por la espalda o por el frente uno, eso así era… Pero ahora estamos bien», resalta Lazo, mientras descansa a pleno mediodía bajo un frondoso árbol en el centro del cantón El Jagüey.

El corredor, que por años fue controlado por la pandilla, comenzaba en el desvío hacia la playa El Tamarindo, pasando por el Llano Los Patos, Las Tunas, Playas Negras y El Jagüey hasta finalizar en el rincón en la punta El Tamarindo.

Desde toda esta zona, los delincuentes le llevaban una gran ventaja a las autoridades, pues ante cualquier operativo se les facilitaba huir hacia el manglar, a las islas y en otros casos para Honduras o Nicaragua por vía marítima.

Agentes de investigaciones de la Policía Nacional Civil (PNC) recuerdan que en esta zona las pandillas causaron un baño de sangre con víctimas como agricultores, pescadores, comerciantes, transportistas, líderes y directivos comunales, y hasta un miembro de la corporación policial.

«En El Tamarindo era donde tenían presencia las clicas más fuertes, porque desde allí era desde donde ellos también controlaban delitos como el tráfico de drogas, de personas y el contrabando, pero ahora la mayoría están presos», explica una fuente policial que trabajó en esa zona.

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CAPTURADOS O HUYERON

Pero los habitantes, así como los sectores productivos y los turistas de la costa de Conchagua, ahora han recuperado la seguridad a través de la política implementada por el Gobierno del presidente Nayib Bukele, ya que lograron capturar a la mayoría de los pandilleros que delinquía en esta zona.

Los pobladores afirman que otros huyeron hacia Estados Unidos y también tienen conocimiento de que algunos están refugiados en Honduras y Nicaragua.

Las condiciones de seguridad han mejorado drásticamente, los camiones repartidores de mercaderías ingresan sin el temor de ser asaltados o extorsionados.

Los turistas pueden disfrutar hasta altas horas de la noche en la playa; los niños y jóvenes caminan con libertad a cualquier hora del día sin ser acosados o seducidos por los pandilleros.

«Ahora es diferente, uno sale tranquilamente por donde quiera sin andar con ese peligro, porque antes adonde quiera que fuera uno andaba con aquel miedo y no podía salir a gusto a ninguna parte; en cambio hoy uno sale tranquilo y a dónde quiera que vaya no tiene ningún temor, gracias a Dios y al presidente que ha hecho esa obra de quitar esa ponzoña mala que había», comentó Miguel Ángel Molina, otro residente de la zona costera.

Entre 2015 y 2019, la PNC focalizó cinco municipios del departamento de La Unión donde más asesinatos habían ocurrido, entre estos figuraba Conchagua, y la zona donde más homicidios se registraban era la costa. Ahora los pobladores aseguran que ya ni recuerdan hace cuánto tiempo fue el último homicidio en la zona, pues los últimos años los han vivido en seguridad plena.