La semana anterior, en particular el martes por la tarde, con la fuerte tormenta en diferentes zonas del país, la colonia Montelimar, ubicada al sur de la ciudad capital, en el kilómetro 23 carretera al aeropuerto internacional, distrito de Olocuilta, sufrió inundaciones en viviendas, algunos negocios y vehículos que fueron dañados. La población vivió momentos de pánico, quedando aislada. Protección civil y otras entidades se activaron de manera inmediata y en las redes sociales que estaban en los dispositivos de residentes y de personas que desde la carretera desarrollaban transmisiones en directo se hicieron virales dichas imágenes.
El presidente Bukele, por medio de las redes sociales, escribía iniciando la presente semana: «Si no nos ayudan, es imposible», sobre la cuenta del ministro de Obras Públicas, quien mostraba parte de lo que fue dicha inundación, que era por la obstrucción de más de un kilómetro de la tubería y desagüe de dicha colonia, tapadas por toneladas de basura procedentes de la misma colonia y sus alrededores. Fue impresionante observar maquinaria y personal del Ministerio de Obras Públicas sacar una refrigeradora, bolas de basura, llantas, colchones y otros objetos que eran desechos de la misma comunidad. Esto no solo sucede en dicha colonia, pasa en la mayoría de las colonias, comunidades, residenciales de clase media y alta, nadie se escapa, porque es un factor de falta de educación y cultura que presentamos como sociedad.
Existe una falta de empatía, de conciencia, de amor por el más próximo, al tratar los desechos de nuestras viviendas, pero también del transporte público de pasajeros, desde los vehículos, de los peatones. Puedo tratar de interpretar la frustración del presidente al encontrar parte de las respuestas de esa inundación que acaparó titulares amarillistas que pretendían hacer llegar a los lectores a través de sus páginas y redes sociales, pero nadie planteaba la realidad y el origen.
Existen otros factores a considerar, como el tamaño y la antigüedad de las tuberías, materiales de baja calidad en proyectos sociales o de vivienda popular; la falta de previsión y trabajo de las alcaldías que solo reaccionan y no previenen, pero el orden, la limpieza y una cultura de prevención son tarea y responsabilidad de los habitantes.
El aporte de la ciudadanía es fundamental; sin la colaboración y aporte nuestros no podremos hacer una mejor comunidad, sociedad y país. En materia de seguridad hay una cultura que se está formando y educando a la denuncia; tenemos todo para desaprender los malos hábitos de no depositar la basura en los recipientes, de creer que a nadie afecta. De igual manera, con la campaña contra el dengue, si no nos activamos los ciudadanos, el zancudo no será erradicado.
Hagamos y brindemos nuestro aporte ciudadano al país, quebremos con esa actitud de desinterés, que lo haga la alcaldía o el Gobierno, eso será posible si hacemos un autoanálisis y tomamos decisiones en nuestra vida y en nuestro equipo familiar, y podemos animar a vecinos, parientes y compañeros de trabajo, por lo que, con mucho respeto, animo e insto a todos los lectores a desempeñar un papel activo y altamente participativo en su comunidad, para que construyamos nación y seamos ejemplo para la nueva generación que se está formando.






