Desde 2015, las pandillas son consideradas organizaciones terroristas en El Salvador debido a la crueldad con la que operaban y los daños causados a toda la sociedad salvadoreña. Sin embargo, esa no fue razón suficiente para que los gobiernos de ARENA-FMLN mantuvieran negociaciones y acuerdos con las maras, con objetivos meramente electorales y propagandísticos.
No fue hasta la guerra contra las pandillas declarada por el presidente Nayib Bukele cuando realmente un gobierno enfrentó de manera directa y contundente a estas organizaciones terroristas.
En sus inicios, este esfuerzo recibió el bloqueo de los aliados de los criminales, que impidieron la aprobación de créditos para mejorar el equipamiento de la Policía Nacional Civil y de la Fuerza Armada.
Con una Asamblea Legislativa formada por diputados comprometidos con el bienestar del pueblo, el Gobierno del presidente Bukele logró eliminar los obstáculos para conquistar la paz y tranquilidad.
Más de 85,000 integrantes y colaboradores de las pandillas están en prisión y el modelo de seguridad de El Salvador es reconocido internacionalmente.
Recientemente, el país recibió a más de 260 criminales deportados desde Estados Unidos. Todos son integrantes de grupos terroristas, la mayoría de ellos del venezolano Tren de Aragua y otros son pandilleros de la MS 13, y por ello fueron enviados al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot).
Sobre los integrantes de la banda criminal venezolana, el presidente Donald Trump los describió como «gente peligrosa» y «asesinos con los peores récords que hemos visto».
«Pero no parecían tan peligrosos cuando los guardias se hicieron cargo de la situación desde El Salvador, y quiero agradecerle al presidente [Nayib Bukele], es amigo mío y ha hecho un gran trabajo», manifestó el gobernante estadounidense.
El presidente Bukele ya se había pronunciado en torno al compromiso de El Salvador para combatir el terrorismo tanto dentro como fuera de sus fronteras.
«Como siempre, seguimos avanzando en la lucha contra el crimen organizado. Pero esta vez también estamos ayudando a nuestros aliados, haciendo que nuestro sistema penitenciario sea autosostenible y obteniendo información vital para hacer de nuestro país un lugar aún más seguro. Todo en una sola acción», explicó el presidente Bukele.
El Cecot tiene las más altas medidas de seguridad para contener a los criminales tan peligrosos que resguarda. El encarcelamiento de pandilleros ha sido un paso fundamental en la estrategia del Gobierno para pacificar el país, volviéndolo de esa forma no solo más atractivo para las inversiones y el turismo internacional, sino también elevando la calidad de vida de los salvadoreños.






