Gabriela Alejandra González Castillo, desde los 14 años llegó a Virginia, Estados Unidos, procedente de Chalchuapa, Santa Ana, luego que su madre había hecho todos los procesos legales para que obtuviera una residencia permanente.

Actualmente con 23 años, además de estar estudiando para sacar su licencia y dedicarse al rubro de bienes raíces y comunicaciones gráficas, también ocupa su tiempo libre para hacer obras de arte (pinturas).

Ella cuenta que desde pequeña, su padre, que vive en El Salvador y que es docente, le llevaba materiales para pintar, por lo que practicaba de manera informal, pero desde hace dos años comenzó a hacer obras más profesionales y con más frecuencia.

«En El Salvador recibía la materia de artística y me ponía a practicar. Acá en Estados Unidos he ido a clases de pintura para poder encontrar mi estilo, para perfeccionar el realismo», comentó la joven, quien reconoce que le costó la adaptación a Estados Unidos, cuando se encontraba en la etapa de la adolescencia.

Aunque ha hecho muchas pinturas basadas en el realismo, prefiere tener libertad de trabajar otros géneros artísticos a la hora de hacer las obras.
Asimismo, indica que los buenos comentarios de sus amigos por las pinturas que hacía, la motivaron para continuar en el arte.
Ella asegura que para pintar prefiere la noche.

«Es más tranquila la noche y yo me siento más cómoda, más natural en la noche, ya que he terminado de hacer todas mis cosas, me siento más libre y me gusta pintar solo de noche», expresó Gabriela , quien dice que tarda en hacer una pintura entre 10 y 15 horas, en un lapso de tres días.

Sin embargo, una de las pinturas que más le ha marcado su vida, es la de una mujer con rasgos indígena, en la que se observaba que andaba un canasto ofreciendo productos. En trabajar esa pintura asegura que se tardó más de dos semanas.

«Ese cuadro lo hice en noviembre del año pasado y fue muy importante, ya que está inspirado en parte de la cultura latina, donde las mujeres salen a trabajar y es como para destacar las tradiciones», señaló la joven pintora.

Su madre, María Castillo, asegura que siempre la ha apoyado en su talento, e incluso le mandó a construir un estudio especial en su casa, para que ella pueda tener su espacio para hacer sus pinturas.

Asimismo, la ha acompañado a varios eventos donde ha expuesto sus pinturas y ha obtenido reconocimientos. «Lo que quiero es que ella se prepare para la vida. Hemos ido a vender las pinturas a varios lugares, y hubo un lugar el año pasado en el que le entregaron un reconocimiento por ser la más joven en ese evento y le entregaron un cheque», dijo Castillo.

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