Estados Unidos se sumó a Francia, Israel y Suecia para limitar ciertas llegadas, en respuesta a la preocupación por las nuevas cepas del virus originadas en Reino Unido y Sudáfrica. De esta última variante, Nueva Zelanda anunció haber detectado su primer caso ayer.
En Washington, el presidente Joe Biden informó ayer que entraría hoy en vigor la prohibición de entrada a la mayoría de ciudadanos no estadounidenses que hayan estado en el Reino Unido, Brasil, Irlanda, Sudáfrica y gran parte de Europa.
Biden endureció la semana pasada las normas del uso de las mascarillas y ordenó cuarentena para las personas que vuelan al país, que superó los 25 millones de casos y registró 419,220 decesos. Desde que apareció a finales de 2019, la COVID-19 ha matado a más de 2.1 millones de personas, con más de 99.1 millones de casos registrados en el mundo, según el último balance de la AFP. Preocupada por evitar cierres de fronteras dentro de la Unión Europea (UE), la Comisión Europea recomendó ayer a los Estados miembros que pongan en marcha nuevas restricciones de desplazamiento en sus zonas más afectadas. El domingo pasado, Francia empezó a exigir una prueba PCR negativa para los que lleguen por mar y aire desde los países vecinos. Suecia dijo que prohibiría la entrada desde la vecina Noruega durante tres semanas.
En tanto, en España, uno de los países más golpeados de Europa, con más de 55,000 muertos y casi 2.5 millones de contagios, el Gobierno anunció que el ministro de Sanidad, Salvador Illa, dejará su cargo hoy para hacer campaña como candidato en las elecciones regionales catalanas.
RESTRICCIONES EN EE. UU.
El Gobierno de Estados Unidos implementará nuevas restricciones a quienes lleguen del extranjero, independientemente de su nacionalidad, a partir de hoy. Los viajeros que lleguen al país deberán atestiguar que no están enfermos y mostrar el resultado de una prueba diagnóstica elaborada en un plazo no superior a tres días antes de la entrada al país. Además, deberán viajar con mascarilla y someterse a una cuarentena al llegar.
A diferencia de otras restricciones implementadas hasta la fecha, estas medidas también afectarán a los ciudadanos estadounidenses, así como a los residentes en el país norteamericano. El propósito de la medida, firmada por el presidente Biden, es «reducir la propagación de la COVID-19, específicamente por los viajes, en especial ahora que vemos surgir en el mundo una serie de variantes que se propagan más rápidamente», detalló la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki.






