Diecinueve personas fueron arrestadas en Estados Unidos, Colombia, Ecuador y El Salvador como parte de una operación internacional que desmanteló una red dedicada al fraude de visas, lavado de dinero y crimen organizado.
Según la embajada de Estados Unidos en El Salvador, cinco de los detenidos enfrentan cargos formales en ese país por participar en un esquema transnacional que estafó a miles de personas de Centro y Sudamérica que buscaban trabajar legalmente en territorio estadounidense.
Las víctimas fueron estafadas por más de $2.5 millones.
«Según se alega, los acusados implementaron un esquema para robar decenas de miles de dólares a cientos de víctimas. La División Criminal perseguirá de manera enérgica los esquemas que socavan las leyes de inmigración y erosionan la confianza en los procesos gubernamentales», dijo el fiscal general adjunto interino de la División Criminal del Departamento de Justicia, Matthew R. Galeotti.
Las detenciones incluyeron a un acusado en Sacramento, California, quien compareció hoy ante un juez, y otro en Dallas, cuya audiencia está prevista para mañana. También se informó que tres estadounidenses más fueron capturados en Medellín, Colombia, donde iniciarán procesos de extradición hacia Estados Unidos.
Un sospechoso más se encuentra prófugo Colombia.
«Estos acusados están señalados de hacerse pasar por funcionarios de los Estados Unidos para enriquecerse fraudulentamente a costa de víctimas que buscaban viajar legalmente a los Estados Unidos», detalló Galeotti.
Ayer, 3 de diciembre, la Fiscalía General de la Republica (FGR) informó sobre la captura de seis personas relacionados con este caso y se giró 30 órdenes de captura que se harán efectivas fuera del país, en contra de otros involucrados.
Los involucrados formaban parte de una organización que operaba desde centros de llamadas ilegales en Colombia y utilizaba páginas de Facebook y sitios web falsos para atraer a personas interesadas en obtener supuestas visas de trabajo.
Los supuestos asesores guiaban a las víctimas a través de un proceso ficticio y realizaban falsas afirmaciones sobre oportunidades laborales disponibles, haciéndose pasar incluso por funcionarios del gobierno de Estados Unidos en videollamadas.
«A las víctimas se les mostraba documentos falsificados, como supuestas aprobaciones de visas y autorizaciones de empleo que incluían réplicas falsificadas de sellos de departamentos y agencias del gobierno estadounidense. El dinero obtenido mediante el engaño era lavado a medida que pasaba de los intermediarios en los Estados Unidos a los líderes de la organización; normalmente cambiaba de manos al menos dos veces, y a menudo con mayor frecuencia», detalló la embajada.
Las autoridades han entrevistado a 700 víctimas y estiman que más de 7,000 personas adicionales fueron afectadas. Las pérdidas denunciadas oscilan entre $50 y $90.







