Apastepeque, en San Vicente Norte, ya cuenta con una escultura de más de tres metros de altura de su patrono, Santiago Apóstol, una obra que fue elaborada por el pintor y escultor José Sabas Gómez con la colaboración de su hijo, también escultor, Miguel Ángel Gómez y los artistas Adrián Peña Mina, de México, y Rosaura Díaz, de Honduras.
La develación de la imagen, que fue esculpida en la entrada al Musa Galería Museo de esta ciudad, en honor del patrono de los apastepecanos, representa identidad por un santo de gran devoción para los lugareños, la que año con año es demostrada, expresó durante el evento el artífice, Sabas Gómez.
A la actividad asistieron los escultores participantes, lugareños e invitados especiales quienes esperaban para ver la obra esculpida en piedra y cemento.

Tras develar la escultura por parte del maestro Sabas se dio la bendición por parte de la representación de la parroquia de la ciudad.
Sabas, uno de los escultores más renombrados de Apastepeque, recalcó que el objetivo de crear una obra como esta es identitario desde el punto de vista religioso y cultural, principalmente por la demanda, que es una procesión con la imagen del patrono, en la que se remarca una tradición a la que todos se suman.
«Al ver participar con este fervor, de fiestas que creo que son 10 días, realmente era tan oportuno pensar en una obra de esta magnitud que se ha trabajado. Es un proyecto que en un inicio pensábamos en diferentes maneras, y decíamos dónde lo ponemos, pensábamos que el parque podría ser un buen lugar, luego en la entrada del pueblo donde se puso la primera escultura; es decir, hubo varias ideas, como ponerla en la iglesia donde está la cruz, pero no se dio y tuvimos que hacerla aquí», expresó.
El proyecto de la obra es de gran valor, asegura el artista, ya que manifiesta que desde hace seis o siete años lo tenía escrito, pero que con la pandemia de la COVID-19 se quedó pendiente y que posteriormente fue dado a conocer a diferentes personajes, aunque no hubo resultados.
Sin embargo, el sueño de hacerlo realidad seguía y con el apoyo inicialmente de un amigo que le donó $500, la cual tuvo un costo de más $14,000, decidió comenzar, buscando posteriormente más apoyos y la colaboración de artistas que se sumaron y en conjunto la dieron por terminada.
El también pintor indicó que la finalización y develación de la obra fueron emotivas, ya que su amor por el arte y el aporte a Apastepeque representa una realización personal y cultural para las actuales y futuras generaciones.







