Una auténtica ciudad de montañas de rocas, los vestigios de un antiguo templo budista y una llama que arde eternamente son algunos de los impresionantes detalles culturales y turísticos que la República Popular China tiene en la provincia de Xinjiang, ubicada en una zona de auténtico desierto y terreno árido en el gigante asiático.

Ubicada en la zona noreste de China, Xinjiang es una provincia cuyos paisajes mezclan zonas desérticas y montañas de gran altura, siendo también el espacio donde convergen varias étnicas minoritarias de las más de 50 que conviven en el territorio del gigante asiático.

Las estructuras son visitadas por muchos turistas en todo el año. (Foto: Jonathan Laguán/Diario El Salvador)

Bosque de Piedra Roja

Parte de esos paisajes desérticos están entre los municipios de Kizil y Heiyingshan, en el Bosque de Piedra Roja, conocido también como «Ciudad del Diablo». En esencia, se trata de una serie de edificaciones y formaciones rocosas, las cuales terminan por simular una pequeña ciudad basada en piedra.

El paisaje se tiñe de rojo, marrón y algunos matices de naranja, todo ello producto del tipo de piedra que forman cada uno de los pilares y montañas que existen en este lugar. Algunas formaciones rocosas son escalables para elevar el punto de partida y apreciar la vista a toda la zona desértica de Xinjiang.

Parte de estas formaciones rocosas se debe al proceso de erosión eólica y a las corrientes de agua que han fluctuado por ese lugar, las cuales terminaron por formar diferentes estructuras con base de roca, dándole a la zona un paisaje bastante curioso al cual debe su nombre de «Bosque de Piedra Roja».

La Fuente de Llamas esta ubicado en un suelo con aguas termales de gran salinidad. (Foto: Jonathan Laguán/Diario El Salvador)

Una llama eterna

Pero, si de curiosidades naturales se refiere, Xinjiang también cuenta con la conocida como Fuente de Llamas, específicamente en la ciudad de Kizil. Este espacio también fue formado por el proceso de erosión en las rocas de la zona. Sin embargo, cuenta con la peculiaridad de ser un espacio de aguas termales a alta temperatura, las cuales pueden permitir la formación de llamas en su superficie.

Estas aguas se han combinado a un alto grado de salinidad, la cual ha dado una propiedad al agua de no consumir el fuego, sino de tolerarlo, por lo que es posible encender una llama sin que esta se apague sobre la superficie del agua, dando la sensación que el fuego puede moverse y caminar sobre la superficie líquida.

De igual forma, el terreno cuenta con un alto porcentaje de erosión, por lo que se cubre de grava roja y grava salina, permitiendo que se perciba un crujido con cada pisada que se da en esta zona, dándole una sensación de irrealidad a transitar por un lugar donde las llamas parecen eternas y donde el suelo parece romperse poco a poco.

La Atalaya de Kizilgaha es una importante edificación en la historia de la Ruta de la Seda. (Foto: Jonathan Laguán/Diario El Salvador)

Cultura y paisajes impresionantes

Pero, lo impresionante y curioso de la naturaleza también da paso al atractivo cultural en Xinjiang, con espacios como la Atalaya de Kizilgaha, ubicada al noroeste de Kuqa, en una meseta desértica que queda en los márgenes del río Yanshui.

La estructura fue conocida por muchos años como «Puesto de Guardia Rojo» y fue construido durante el reinado del Emperador Xuan de Han, conservándose en buen estado hasta el día de hoy, aunque para usos únicamente turísticos y como preservación cultural.

La atalaya, como su nombre lo dice, tiene la estructura de una torre vigía elaborada con piedra. En la antigüedad era usada como sistema de defensa, similar al concepto de la Gran Muralla, con la idea de proteger las rutas de intercambio de la Ruta de la Seda, además de ofrecer un punto de referencia para los viajes de intercambio.

Las Ruinas del Templo Budista de Subashi son otro gran atractivo de la ciudad de Xinjiang. (Foto: Jonathan Laguán/Diario El Salvador)

Finalmente, Xinjiang cuenta también con las Ruinas del Templo Budista de Subashi, ubicadas a dos kilómetros al sur de la aldea de Languan, en Aige, siempre en el condado de Kuqa. Es una llanura en toda su extensión y está cercana al río Kuqa. Estas ruinas son parte de un templo construido durante las dinastías Wei y Jin, logrando su mayor importancia en las dinastías Sui y Tang.

El templo permaneció en uso hasta el siglo XIV, cuando se produjo a su abandono. Estas ruinas muestran al centro una pagoda budista y pequeños templos a su alrededor, así como también cuevas y salas que servían como espacio de meditación, oración y rituales para los monjes.

La estructura mantiene su base de adobe y, en esta zona, también se han encontrado algunas reliquias de culturas y etnias de toda China, por lo que los expertos señalan que fue un templo de gran importancia para todo el país en su época de las dinastías.

Dentro de las ruinas existe una con la peculiar forma de la cabeza de un elefante. (Foto: Jonathan Laguán/Diario El Salvador)