China y Estados Unidos anunciaron ayer una serie de medidas de modificación arancelaria destinadas a aliviar las tensiones comerciales entre las dos mayores economías del mundo. La pausa comercial será de 90 días y comenzará el 14 de mayo.
La decisión se acordó tras una reunión de alto nivel de dos días entre China y Estados Unidos en Ginebra sobre asuntos económicos y comerciales, en la que ambas partes reconocieron la importancia de su relación comercial bilateral y para la economía mundial, se lee en una declaración conjunta.
Se señaló que ambas partes enfatizaron la necesidad de una relación económica y comercial sostenible a largo plazo y de beneficio mutuo.
En concreto, los productos chinos importados en Estados Unidos pagarán un arancel del 30 % porque Washington no ha retirado una sobretasa del 20 % introducida antes de abril, que se relaciona con el tráfico de fentanilo.
Los productos estadounidenses que entran en China pagarán 10 % de aranceles. La guerra comercial entre Pekín y Washington estalló cuando el presidente Donald Trump adoptó a principios de abril una andanada de aranceles que golpearon sobre todo a China. El gigante asiático respondió con medidas de represalia.
Las tarifas aduaneras que Estados Unidos le impuso a China ascendieron a 145 % y los gravámenes acumulados para ciertos productos alcanzaron el 245 %. En respuesta, China impuso recargos del 125 % a los productos estadounidenses.
«Es un paso importante hacia la resolución de las diferencias entre los dos países a través del diálogo y las consultas equitativas», afirmó un portavoz del Ministerio de Comercio chino.
Sin embargo, la declaración de ayer sentó las bases y creó las condiciones para seguir salvando diferencias y profundizar en la cooperación, indicó el vocero.
Las dos partes se comprometieron a implementar las medidas a partir del 14 de mayo. Además, los países establecerán un mecanismo para continuar las discusiones sobre las relaciones económicas y comerciales.
Estas discusiones se podrán llevar a cabo alternativamente en China y Estados Unidos, o en un tercer país, previo al acuerdo de las partes, según la declaración.
«RESETEO»
«Ahora [ayer] logramos un “reseteo” total con China después de las conversaciones productivas en Ginebra», declaró Trump ayer a periodistas en la Casa Blanca. «La relación es muy muy buena», enfatizó. Añadió que hablará con su homólogo chino, Xi Jinping, «quizá al final de la semana».
La noticia tranquilizó inmediatamente los mercados. Wall Street cerró en verde: el Dow Jones ganó 2.81 %, el Nasdaq 4.35 % y el S&P 500 3.26 %. «Queremos una [relación] comercial más equilibrada», declaró desde Ginebra el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent.
Reconoció que las barreras aduaneras introducidas en los últimos meses han establecido de hecho un «embargo» del comercio entre ambos países.
Es la primera señal concreta de calma en una guerra comercial que ha sacudido los mercados y ha alimentado los temores de inflación y desaceleración económica en Estados Unidos, China y el resto del mundo.
«Ninguna de las partes quiere que las economías estadounidense y china se disocien», declaró Bessent. El funcionario explicó que quiere abordar con Pekín las llamadas «barreras no arancelarias» que, en su opinión, impiden a las empresas estadounidenses prosperar en China.







