La fusión de un arquitecto y un abogado dio vida al proyecto Hermanos Fabru’s, una propuesta artística que mezcla colores y figuras que representan la idiosincrasia salvadoreña.
La historia comienza en Ahuachapán, de donde son originarios Fabio y Bruno, mejor conocidos como los hermanos Jiménez.
El génesis fue en un hogar de niños huérfanos (que ya no existe) donde Bruno visitaba a su ahora esposa, ya que la tía de ella era la directora del lugar. Él, junto a su hermano, cambiaban mensualmente la cartelera del orfanato hasta que decidieron plasmarla en pintura.
Así comenzaron a crear figuras infantiles llenas de color, que dieron vida a las paredes del hospicio.
Sus pinturas fueron tan atractivas que algunas amistades les propusieron reproducirlas en otros sitios, sobre todo para decorar casas. Allí descubrieron que aparte de divertirse, podían ganar dinero.
«Con mi hermano convertimos el comedor de mi mamá en nuestro primer taller y comenzamos a desarrollar una serie de cosas convencionales de la pintura. Hacíamos paisajes, bodegones de fruta. Mi hermano, que es arquitecto, poseía un arte mejor. Yo soy abogado, no tenía mucho que expresar conforme a mi carrera, pero hacíamos lo que se nos venía a la mente», relata Bruno.
Al inicio vendieron pinturas a vecinos y amigos, pero con el tiempo la demanda fue creciendo tanto que ya no bastó el rincón de la casa sino que tuvieron que moverse a un verdadero taller, y luego hacia Ataco, donde se encuentran actualmente.
«Dijimos: “vamos a Ataco porque está siendo muy mencionado”, y encontramos un lugar muy céntrico, donde la gente nos está conociendo. Acá hemos tenido muchas bendiciones. Han venido personas que nos han ayudado a promocionarnos, medios de comunicación y un par de diarios en Estados Unidos. Después de eso no hay otra cosa que quiera hacer que seguir pintando», asegura Fabio.
«Lo repetimos siempre: “somos personas consentidas por Dios, porque han salido proyectos y oportunidades que no existían, y hasta el momento somos producto de eso, de una bendición constante”», comenta Bruno.
La galería de los hermanos, en Ataco, incluye pinturas de las Memitas, perros criollos, grillos y otros personajes de la naturaleza. Y aunque son artistas empíricos, la pasión por el arte y la pintura corría en sus venas por herencia de su padre y tío, quienes de jóvenes también pintaban.
«De hecho el proyecto Fabru´s es un proyecto familiar, comenzando desde que Fabru´s es una combinación de Fabio y Bruno. También encierra el nombre de mi otro hermano, Fabricio, y mi papá que también se llama Bruno. Ha sido un proyecto que nos ha sacado adelante», añade, Bruno.







Las memitas
Ojos grandes azulados o verdosos con una mirada que transmite sencillez, inocencia y dulzura que enamora a quienes la observan. Su piel es color canela, y los escenarios donde se encuentran reflejan paisajes propios de El Salvador. A veces con un canasto sobre su cabeza, un bebé en brazos, haciendo tortillas o con una iglesia colonial de fondo, así es la Memita, el personaje más representativo de los Jiménez.
Según Bruno, esta muñequita representa a la salvadoreña, una mujer luchadora, emprendedora, soñadora, maternal y humilde.
«Lleva el nombre de alguien especial para nosotros, el de nuestra madre. Ella se llama Nohemy y toda la gente le dice Memi. Decidimos hacerle un homenaje en vida, ya que ella siempre ha estado con nosotros, y en ese momento vimos que es un nombre exacto para un personaje que con el tiempo se ha convertido en alguien importante, porque muchos dentro y fuera de El Salvador conocen a la Memita», explica.
Gracias a esta figura es como los hermanos han logrado diversos reconocimientos nacionales e internacionales, y han hecho exposiciones en pequeñas galerías, dentro y fuera de El Salvador.
Si desea conocer o adquirir un cuadro, una batea, taza o algún otro producto, puede contactar a cualquiera de los hermanos Jiménez a través de su Facebook: Hermanos Fabru´s, o por medio de su Instagram: Hermanos Fabrus Art.







