En el distrito de Santo Domingo de Guzmán, Sonsonate Centro, artesanos locales trabajan la alfarería en barro rojo con el apoyo de la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (Conamype) y el Ministerio de Cultura.
La iniciativa es parte de un programa de talleres comunitarios que busca preservar las tradiciones, fortalecer la identidad cultural y dinamizar la economía naranja en 10 zonas del país, explicaron técnicos del proyecto.
De acuerdo con los técnicos, estos espacios brindan formación en diseño, innovación y comercialización, y a la vez promueven el rescate de conocimientos transmitidos de generación en generación. El objetivo es que las familias transformen su creatividad en una fuente sostenible de ingresos.

En Santo Domingo de Guzmán, de origen náhuat, la alfarería en barro rojo ha sido durante más de 200 años el principal sustento económico, con al menos cuatro generaciones dedicadas a este rubro, que en gobiernos anteriores no fue visibilizado. Además, en el pasado la actividad fue afectada por la violencia de las pandillas.
«Estamos aprendiendo cada vez más gracias a este proyecto; para nosotros es importante porque ayuda a nuestra economía. Vivimos de esto y es una herencia que se transmite de generación en generación», afirmó Roxana López, una de las beneficiarias.

La técnica de alfarería en barro rojo de Santo Domingo de Guzmán fue declarada bien cultural de El Salvador en reconocimiento a su valor histórico y artístico.
En este lugar hay un terreno de dos manzanas del que extraen la materia prima, y es conocido como El Barrial, ubicado en cantón El Zope, que fue donado hace varios años.
Además de Sonsonate, la estrategia de talleres comunitarios se ha expandido a localidades como Chalatenango, donde se desarrollan bordados en Concepción Quezaltepeque, Nueva Concepción y San Antonio Los Ranchos; en La Palma, cantón El Zazal, donde también destacan los bordados; y en Ilobasco, Cabañas, que mantiene la tradición del barro.

En Quezaltepeque, La Libertad, se elaboran flores enceradas; mientras que en Chalchuapa, Santa Ana, los talleres se enfocan en la alfarería y la producción de espejos.
Con estas iniciativas, el Gobierno del presidente Nayib Bukele busca convertir el talento creativo nacional en oportunidades de negocio y desarrollo a través de la economía naranja, que abarca arte, cine, moda, publicidad, arquitectura, producción audiovisual, entre otras actividades.







