La Sala Nacional de Exposiciones Salarrué ha abierto sus puertas a un universo donde el arte y la conciencia se entrelazan. La exposición «Ecos del hábitat» del artista Rubén Silhy, bajo la curaduría de Alejandra Cabezas, no es solo una muestra de obras, sino una invitación a un viaje introspectivo. Cada lienzo, cada pincelada, desafía a mirar más allá de lo evidente y a confrontar con verdades incómodas sobre la dominación y la intervención humana.
Al adentrarse en la sala, el visitante se encuentra con una serie de paisajes abstractos que rompen con lo figurativo. Algunas de sus piezas no buscan representar una ciudad de manera literal, sino que invitan a la imaginación del espectador a jugar libremente.
Silhy, a través de estas obras, propone una interacción donde cada persona puede encontrar su propio significado, fomentando una mente más pensativa y exploratoria. La abstracción se convierte en un puente para la apreciación personal y la interpretación de temas como lo urbano y lo concreto.
Asimismo, dentro de la exposición detalla la migración de los animales y la búsqueda de nuevos hábitats, con la cual pretenden resaltar la ironía de la intervención humana: la dificultad de encontrar un lugar libre para los animales en un mundo dominado por ciudades modernas y grandes empresas. Los tonos y la textura es otra forma que el artista ha encontrado para experimentar con sus cuadros.
«En la muestra reimagina los retratos tradicionales de herencia europea y colonial, desfigurando sus códigos visuales a través de seres mestizos y zoomorfos que habitan mundos oníricos, en estos espacios suspendidos la búsqueda de la identidad salvadoreña se vuelve una pregunta urgente, un eco persistente entre lo humano, lo animal y lo sagrado», se explica en el video proyectado dentro de la sala.
En cuanto a las imágenes con rostros, hay facciones de salvadoreños los cuales se entrelazan con imágenes de animales enjaulados, simbolizando la dominación y el poder que la humanidad ha ejercido sobre las especies y, por extensión, sobre las propias personas.










La presencia de elementos góticos y religiosos en estas obras también aluden al colonialismo y su impacto en la cultura y la naturaleza salvadoreña, con ellos el pintor invita a reflexionar sobre cómo estas influencias han moldeado la historia y el entorno, y cómo, a pesar de ello, la naturaleza siempre reclama lo suyo. «La imagen de un caballo o venado con una persona encima, en una de las obras más singulares, encapsula la ironía de la relación con el medio ambiente: somos los bufones de la naturaleza que al final sucumbimos a su fuerza imparable», explica una de las guías que se encuentra en la sala.
En general, dentro de estos escenarios visuales, el artista plantea una confrontación directa con el rol destructor del hombre. Problemáticas como el microplástico, la contaminación de los mares y la devastación de los países, tanto interna como externa, que se presentan como realidades existenciales ineludibles.
«La obra nos enfrenta hacia una reflexión ambientalista y existencial, cómo habitamos nuestro entorno, cómo habitamos también el cuerpo de nuestra identidad. Silhy examina al ser humano no como figura central del mundo, sino como una especie más dentro de su ecosistema, se antropologiza a sí mismo, denuncia la imposición dogmática, la impulsión de dominar, poseer, conquistar, y revela cómo el hombre termina esclavizado por su propio deseo de posesión», agrega el video.
La exposición estará abierta al público hasta septiembre, ofreciendo una oportunidad única para sumergirse en la visión del autor y ser parte de un diálogo crucial sobre la conciencia ambiental y la identidad cultural. La sala cuenta con guías que están disponibles para enriquecer la experiencia del visitante, además de sus propias interpretaciones y conocimientos.
Sobre el autor
Rubén Silhy es un artista plástico salvadoreño. Su obra se encuentra en grandes colecciones nacionales e internacionales, entre ellas el Museo Forma, el Museo UNIS Rozas Botrán (Guatemala), la Fundación Cader (EE. UU.) y la colección Imago Mundi (Italia). Asimismo en colecciones privadas de Inglaterra, Francia y España.
En 1998 recibió una mención honorífica en el certamen de pintura Palmarés Diplomat, en San Salvador. De igual manera, participó en las subastas SumArte, del Museo de Arte de El Salvador (2010-2011), la exposición en Casa de las Américas en Cuba (2012) y las convocatorias Arte en Mayo, en Guatemala (2016 y 2017).







