Para 2050, la población de Latinoamérica alcanzará los 680 millones de personas, y entonces el consumo de material doméstico urbano podría aumentar hasta las 25 toneladas per cápita, muy por encima del rango de entre 6 y 8 toneladas per cápita que se considera sostenible.
De acuerdo con el informe presentado la semana pasada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), las ciudades de América Latina y el Caribe pueden reducir a la mitad su consumo de recur[1]sos como combustibles fósiles, minerales y alimentos, siempre y cuando se impulse una transformación sostenible.
La publicación, elaborada junto con el Panel Internacional de Recursos (IRP, por sus siglas en inglés), concluye que las urbes de la región consumirán en 2050 entre dos y cuatro veces más recursos de lo que es sostenible si no optan por una planificación integral y aumentan la eficiencia de sus sistemas.
«Muchos de los habitantes de la región sufren hoy los efectos del uso insostenible de los recursos: degradación ambiental, falta de acceso a los servicios y, como resultado, un futuro sombrío», comentó Jacqueline Álvarez, directora regional del Pnuma en América Latina y el Caribe.
El camino hacia una planificación urbana deseable en la región incluye un paquete de medidas en cuatro ejes: transporte y movilidad sostenible, edificaciones eficientes y sostenibles, residuos, agua y sanea[1]miento. Dicho plan pretende reducir el consumo de recursos, los residuos, el daño ambiental y las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), según el informe, denominado «El peso de las ciudades en América Latina y el Caribe: requerimientos futuros de recursos y potenciales rutas de actuación».
El documento destaca que, en el mundo, las urbes generan hasta tres cuartas partes de las emisiones de GEI. Según el IRP, la eficiencia de recursos podría disminuir la demanda de materiales vírgenes entre 15 % y 25 %, y conducir a una reducción de emisiones del sector industrial de hasta 30 %.
El documento detalla que las ciudades de América Latina y el Caribe consumían anualmente entre 12.5 y 14.4 toneladas per cápita de recursos en 2015. Más de la mitad del «stock» material urbano de la región se encontraba en las ciudades de Brasil (38.1 %) y México (21.1 %).
Los autores llaman a la región a apostar por la intensificación estratégica, que, al contrario de la expansión horizontal de las ciudades, consiste en aumentar la densidad de población, puestos de trabajo y servicios en un conjunto de centros urbanos conectados por un transporte público eficiente y asequible.
Además, la región requiere edificaciones más sostenibles, impulsar la circularidad, aprovechar los residuos orgánicos y una gestión hídrica que incluya el tratamiento y la reutilización de aguas, así como la restauración de ecosistemas asociados.
De implementar las acciones propuestas en este informe, las ciudades de la región podrían reducir su consumo material anual entre 6 y 7 toneladas per cápita para 2050.
El informe también destaca medidas que ya se están tomando en esta línea, como las mejoras al transporte público de Fortaleza (Brasil), que incluyeron un mayor espacio para bicicletas y peatones, la «cosecha» de agua de lluvia en Ciudad de México y el proyecto de calefacción distrital de Temuco (Chile).
CIUDADES SOSTENIBLES
De acuerdo con el informe, en 40 años, el espacio construido de la región creció 99 %, casi a la par del aumento de la población urbana en ese período (95 %).
Debido a la incapacidad de la mayoría de las ciudades para absorber el crecimiento, se exacerbaron la inequidad social y la injusticia ambiental. En ese sentido, los expertos consideran necesario abordar estos desafíos a través de una transformación sostenible, para lo cual se deben dirigir mayores esfuerzos hacia las ciudades que crecen de forma más acelerada.







