El papa Francisco murió de un ictus que le provocó coma e insuficiencia cardiocirculatoria irreversible, según su certificado de defunción publicado este lunes por el Vaticano.
«La muerte fue constatada por registro electrocardioterapéutico», dice este documento firmado por el director del departamento de Salud e Higiene del Vaticano, el profesor Andrea Arcangeli.
Francisco, el primer papa latinoamericano, murió este lunes a los 88 años tras más de una década de pontificado muy popular entre los fieles, aunque enfrentó una feroz oposición dentro de la propia Iglesia católica.
La salud del jesuita argentino, líder de la Iglesia católica desde 2013, pendía de un hilo desde hacía meses. Estuvo hospitalizado 38 días por una grave neumonía hasta el 23 de marzo. Debilitado, participó el domingo en la celebración de la Pascua en el Vaticano.
De Filipinas a Estados Unidos y de Alemania a Sudáfrica, pasando por Irán, Rusia, Brasil, Líbano, Israel o la Autoridad Palestina, dirigentes del mundo entero rindieron homenaje unánime a Francisco.
Al anochecer, miles de fieles, algunos con flores y velas, se reunieron en plegaria en la plaza de San Pedro en El Vaticano.
El féretro será expuesto a partir del miércoles en la Basílica de San Pedro para que los fieles se despidan de él. La fecha del funeral la decidirán el martes los cardenales, en principio entre el cuarto y el sexto día después del fallecimiento.







