El ejercicio del poder conlleva siempre una dosis de inteligencia política, de negociación, persuasión, y de ser necesario una cuota de violencia para mantener el orden público y restablecer la sinergia social. Las modalidades que asume el ejercicio del poder dependen de quién lo visualiza; es decir, quién puede ejercer esas funciones y tomar decisiones, quién posee características especiales y, además, que son estructurales de su personalidad.
La habilidad en el ejercicio del poder es controlar las circunstancias para saber maniobrar las coyunturas políticas, es por esta razón que siempre es necesario identificar qué es lo que subyace en los argumentos que giran alrededor de los debates, las discusiones y las opiniones que generan los temas a tratar, comprendiendo que el objetivo es identificar los verdaderos intereses de manera subyacente.
Las personas ingenuas carecen de experiencia en calificar los asuntos políticos como actos que deben ajustarse en su meridiana dimensión, a fin de explicar las situaciones que contienen la sustancia política del caso. Comprender el misterio del poder no contiene visos de ingenuidad, puesto que la experiencia y la formación política permiten conocer las claves del poder, que son un centro de referencia de dirección y de actuación para convertirse en una realidad política, que genera un sistema estructurado donde se mueven las fibras del poder.
La persona ingenua dentro de sus circunstancias: 1. No cuestiona las relaciones de poder a fondo. 2. No actúa con una consciencia real de la situación que se mueve en el contexto nacional. 3. Trata de no responsabilizarse de la dimensión de las consecuencias de lo que expresa en forma verbal y escrita, y su actitud posterior es negar sus dichos y actuaciones. 4. No sabe defender sus criterios por falta de experiencia, pensamiento crítico y lógico, en consecuencia, las personas ingenuas tienden a cambiar de opinión y se adaptan rápidamente a las opiniones emitidas por los demás.
Los simbolismos, los conceptos, las legitimidades como categorías políticas tienen aplicación en el ámbito del hacer política, los cuales tienen un significado práctico, y son elementos de primer nivel en el trabajo político, que van creando estructuras de expresión del poder mismo, de las cuales los ingenuos no logran descifrar su contenido. Las prácticas de palacio tienen por su propia esencia giros inesperados que mueven los intereses y las circunstancias específicas del momento político, es por tal razón que la idea del poder en sí lleva implícito el uso de mecanismos de poder, códigos y estrategias de dominación, todo ello para mantener y controlar el poder y la representación de este. Esto significa que el poder determina a la persona y la complejidad del poder en su ejercicio no deja cabos sueltos sin atar o solucionar. Los detalles o los aspectos que quedan pendientes por transformar son tarea del político y consisten en unirlos para protección de sí mismo, por las responsabilidades legales y políticas que genera la administración del Estado.
Los factores de poder en su ejercicio son inmutables, lo que es mutable es el estilo y la forma de ejercer el poder, que podría considerarse como una nueva forma de hacer política; ante tales extremos, los ingenuos por no saber manejar sus emociones ante el poder político y ante el gobierno nacional y las actividades del Gobierno les ocasiona perturbación mental hasta el punto de volverse iracundos; pero así es la naturaleza humana.
Los temas que trata el poder están conectados con el poder mismo, es una caja de sorpresas que invita a hacer constantes interrogantes, giros inesperados, dudas que mueven sospechas, pero, en realidad, el beneficio es para la sociedad; lo que ocurre es que, por su inexperiencia, no tienen el conocimiento para entender lo que ocurre en realidad, y carecen de pruebas suficientes para condenar al Gobierno. En razón de lo cual, las opiniones de los ingenuos se vuelven erráticas e irracionales, además de ser incoherentes, y en la desesperación sus planteamientos son absurdos.
El gobierno nacional está firme, y más que listo para enfrentar los desafíos del futuro.





