El Salvador ha experimentado una transformación sin precedentes en materia de seguridad. El éxito rotundo del Plan Control Territorial (PCT) no puede entenderse sin reconocer un factor crucial: el aporte decisivo de nuestra Fuerza Armada de El Salvador (FA) en el apoyo a la Policía Nacional Civil (PNC) en las tareas de seguridad pública. Esta contribución y colaboración, concebida en nuestra Constitución como excepcional, se encuentra brindando ese apoyo desde la década de los noventa sin interrumpirse y se ha consolidado como un pilar indispensable en la estrategia de pacificación del país en la administración del presidente Nayib Bukele por aprovechar al máximo todas sus altas capacidades estratégicas y operativas. Es el presidente Bukele quien transformó y aprovechó estas capacidades.
La participación de la FA en tareas de seguridad pública se justifica por una necesidad práctica: la capacidad operativa y logística que aporta a las fuerzas del orden. En nuestro país, que históricamente lidió con la presencia e influencia ejercidas por estructuras criminales, especialmente pandillas, en la mayoría del territorio nacional, la PNC requería un complemento, apoyo y contribución que le permitiera ampliar su cobertura y mantener una presencia constante en zonas de alta complejidad.
La FA ha brindado apoyo crucial en el resguardo del perímetro de los centros penitenciarios, la protección perimetral de centros educativos, en los puntos fronterizos no habilitados, en labores de apoyo a la población en emergencias nacionales y de protección civil y, de manera más notable y prioritaria, en la implementación de todas las fases, pero en especial en las fases críticas del PCT como Incursión y Extracción, a través de los cercos de seguridad. El personal militar ha permitido el despliegue de miles de agentes y soldados para recuperar de forma efectiva aquellos territorios que la presencia estatal había perdido o nunca tuvo presencia y control.
El valor de la FA reside en su disciplina, organización, mística, pasión por la excelencia y el servicio, así como su amplia dotación de personal, elementos que resultan vitales para sostener una estrategia de seguridad de carácter nacional, como es el PCT.
¿Por qué debe continuar el apoyo?
La continuidad del apoyo militar a la PNC no es una señal de debilidad institucional, sino un reconocimiento pragmático de la magnitud del desafío que enfrenta El Salvador para consolidar su nueva realidad.
Entre los principales factores sugiero:
- Consolidación territorial: a pesar de los logros en la reducción de homicidios y la desarticulación de pandillas, la consolidación de la paz en los territorios recuperados es un proceso continuo. La presencia de la FA garantiza que las estructuras criminales desmanteladas no puedan reorganizarse y que el Estado mantenga el control efectivo sobre cada rincón del país.
- Transición y fortalecimiento de la PNC: si bien la misión ideal de seguridad interna recae en la Policía, el apoyo de la FA permite a la PNC concentrarse en sus funciones esenciales de investigación e inteligencia criminal, al tiempo que se somete a procesos de modernización, capacitación e incremento de personal y a un nuevo modelo policial.
- Capacidad de respuesta a crisis: la FA es, por mandato constitucional, el garante de la soberanía y la integridad territorial, y por excepción una fuerza de apoyo para la paz interna. Su capacidad de movilización inmediata y su entrenamiento la hacen indispensable, no solo frente a amenazas criminales, sino también para auxiliar a la población ante desastres naturales.
El soporte y apoyo de la FA es un recurso estratégico insustituible, invaluable desde mi punto de vista, y lo sostengo. Su presencia es la garantía de la estabilidad ganada con tanto esfuerzo, y su continuidad es la inversión necesaria para asegurar que el PCT se convierta en una victoria permanente para la sociedad salvadoreña.
La victoria en la guerra contra las pandillas criminales y crimen organizado está cada vez más cerca con su esfuerzo y sacrificio. Muchas gracias, Fuerza Armada (Ejército, Fuerza Aérea y Marina Nacional), y que el Señor les bendiga y les guarde junto con sus familias. Así mismo, a su comandante general y al alto mando militar.





