El fin de semana, el Gobierno implementó un cerco de seguridad en el centro urbano San Bartolo, en Ilopango. De acuerdo con las autoridades, se detectó que pandilleros intentaban reorganizar la estructura criminal en esta área.
«Vamos a extraer hasta al último terrorista que esté escondido en esa zona. No les permitiremos reorganizarse. El país más seguro del continente se respeta», escribió el presidente Nayib Bukele en sus redes sociales.
La detección de estos criminales se hizo a partir de la inteligencia policial presente en este sector, pero también con base en las denuncias de los habitantes. Esto último se vuelve más importante, porque es una prueba más de cómo este Gobierno sí escucha a los ciudadanos para atender a sus demandas más urgentes, que en este caso es la defensa de sus vidas.
Como parte del cerco de seguridad se han instalado controles vehiculares en los ingresos de San Bartolo, además de realizarse registros entre las personas que salen o ingresan. Miembros de la corporación policial también visitan casa por casa para conversar con los residentes y también verificar que no haya personas con antecedentes criminales u órdenes de captura.
«Nuestro objetivo es claro: localizar y capturar a los remanentes de pandillas que aún intentan sembrar temor y causar daño a los salvadoreños de bien. No vamos a dar un solo paso atrás», sostuvo el ministro de Justicia y Seguridad, Gustavo Villatoro.
En esta tarea, la Fuerza Armada también acompaña los esfuerzos de la Policía Nacional Civil. «No vamos a permitir que los pandilleros vuelvan a poner en riesgo la tranquilidad del pueblo salvadoreño. La población confía en sus autoridades y hoy puede denunciar sin miedo», aseguró el ministro de la Defensa, René Francis Merino Monroy.
Los cercos de seguridad forman parte de las primeras fases del Plan Control Territorial y permiten extraer y expulsar pandilleros de las comunidades para que encuentren el sistema judicial y paguen por sus crímenes.
El presidente Bukele logró transformar a El Salvador de ser el país más violento del mundo a convertirse en la nación más segura del hemisferio occidental, gracias al Plan Control Territorial y al régimen de excepción.
Estas medidas han salvado a decenas de millares de vidas de salvadoreños y propician un repunte económico que llevará al país al desarrollo. El resurgimiento de pandilleros muestra que las tareas de seguridad pública siguen siendo muy importantes y que jamás hay que bajar la guardia.





