El Salvador vuelve a posicionarse en la vanguardia de la acuicultura regional con la reactivación exitosa de la reproducción del camarón de agua dulce, una especie también conocida como langostino azul o camarón gigante de Malasia. La iniciativa, liderada por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) a través del Centro de Desarrollo de la Pesca y la Acuicultura (Cendepesca), representa un hito después de más de 15 años sin producir esta variedad en el país.
La especie se cultiva actualmente en la Estación Acuícola de Santa Cruz Porrillo, en San Vicente, desde donde ya está disponible para los productores nacionales. Este proyecto no solo busca diversificar los cultivos acuícolas, sino también fortalecer la seguridad alimentaria y contribuir a la economía de pequeños y medianos productores.
El proyecto ha contado con la asesoría técnica del biólogo peruano José Carlos Gastelú, quien destacó que el país ya cuenta con un sistema productivo competitivo a nivel internacional.

«Aquí se está aplicando una tecnología avanzada, capaz de competir con cualquier gran productor de este camarón a escala mundial. Es decir, El Salvador actualmente tiene un sistema productivo totalmente adecuado y de primera línea tecnológica para la producción de esta especie», afirmó Gastelú.
El laboratorio de producción de postlarvas de camarón de agua dulce está equipado con áreas de maternidad, larvicultura, alimentación, aclimatación y análisis de calidad del agua. Su capacidad de producción alcanza las 100,000 postlarvas mensuales, lo que garantiza un suministro constante para los acuicultores interesados en cultivar esta especie.
El viceministro de Agricultura, Óscar Domínguez, resaltó que este esfuerzo forma parte de la apuesta estratégica por el desarrollo acuícola del país, que también incluye la crianza de tilapia con nuevos estándares de productividad y la reproducción de especies nativas de camarón de río. «El Salvador está dando grandes pasos en materia de acuicultura, en especial en la crianza del camarón de agua dulce», señaló.

Además, el MAG está incorporando tecnologías modernas como el sistema Biofloc (BFT), que utiliza microorganismos para reciclar desechos y optimizar el uso de recursos en el cultivo intensivo. La especialista Adriana Da Silva explicó que este modelo puede triplicar la producción actual con un menor consumo de agua y espacio, aumentando la bioseguridad y la sostenibilidad.
Cendepesca ha hecho un llamado a los productores acuícolas a acercarse a la Estación Acuícola de Santa Cruz Porrillo para acceder a la postlarva de Macrobrachium rosenbergii y recibir acompañamiento técnico. Con esta reactivación, El Salvador avanza hacia una acuicultura moderna, sostenible y de alto impacto, que no solo favorece la economía rural, sino también la recuperación de especies nativas y la protección del medio ambiente.







