Para miles de familias salvadoreñas, los kilómetros que separan a El Salvador de Estados Unidos, Europa o Asia han estado marcados por el sacrificio y la esperanza. Pero cuando la vida se apaga lejos del hogar, surge la pregunta más profunda: ¿cómo hacemos que el alma, y lo que de ella queda, complete su viaje final?
La repatriación es mucho más que un trámite logístico; es el acto de amor más grande de una familia, el doloroso pero sublime esfuerzo por traer de vuelta a quien tanto se ama. Es la oportunidad de darle a ese ser querido que partió el último beso en la tierra que lo vio nacer.
Pero en este camino de regreso, la emoción choca con una cruda realidad: la desinformación y el alto costo. Es aquí donde el tributo de amor puede volverse una pesadilla de fraudes y gastos innecesarios.

«Es triste que las personas no regresen por el tema de la repatriación y debido a la falta de información de nuestros compatriotas muchas veces terminan estafados. La falta de información sale más cara todavía, les hace que su proceso de despedida sea más largo y más duro. Si me preguntan la repatriación ¿es cara?, no, no es cara si lo hacemos correctamente, lo que sí, es que un servicio no vale lo mismo que acá», explica Carlos Roberto Belloso, director ejecutivo de Vangrupo, empresa líder en servicio funerario conformada por Funeraria Capillas Memoriales, Funeraria La Auxiliadora, Columbarios El Hogar de las Memorias y Cementerio Parque Memorial Las Colinas.
El retorno de los restos de un ser querido es un testimonio del lazo inquebrantable de una familia. Buscar la asesoría correcta garantiza que este acto de amor se desarrolle con transparencia, confianza y seguridad, permitiendo a los familiares enfocarse en lo verdaderamente importante: rendir el tributo correcto de despedida.
«Yo te pudiera decir que los servicios de repatriación son mucho más emotivos que una vela tradicional, y eso demuestra el amor que le tenían a la persona y lo mucho que importaba», agrega Carlos Roberto.
De igual manera explica que para una gestión correcta y fluida, el proceso de repatriación se divide en tres partes esenciales: ¿qué hacer al momento del fallecimiento? decidir si retornará cuerpo completo o solo cenizas y el homenaje final, que es recoger el cuerpo o las cenizas en el aeropuerto (por funerarias autorizadas) para posteriormente hacer el homenaje de amor.






Cómo impedir que la distancia no rompa el vínculo
Si un ser querido fallece fuera del país y cómo familiar su deseo es que los restos descansen en el país que lo vio nacer, lo primero es contactar a una empresa en El Salvador que esté autorizada para realizar el servicio de repatriación. Funeraria La Auxiliadora en El Salvador pone a disposición el número 2298-1300 y en Estados Unidos el 1 800 605 0450.
«Nosotros tenemos una red a nivel internacional de aliados confiables que no busca aprovecharse de la familia en el extranjero, sino que al contrario es asesorarlas», explica Belloso.
Otro de los servicios que ofrece Vangrupo es la expatriación, es decir, el traslado de un cuerpo o cenizas de una persona que falleció acá, en El Salvador, pero quiere retornar a su país de origen.
«Lo más importante para nosotros es la transparencia, la confianza y la seguridad ya sea de la repatriación o expatriación para que la familia reciba el servicio que se merece y que sea lo más fluido posible, porque lo importante al final, es que le rindan el tributo correcto en el país de origen a la persona», indica.
De igual manera, el grupo funerario ofrece opciones de previsión funeraria para salvadoreños en el extranjero. A través de su página web: laauxiliadorausa.com (empresa perteneciente a Vangrupo) se pueden adquirir servicios adaptados a las leyes y costos de diferentes países, permitiendo a las familias prepararse para el futuro.







