En 1987, doña Carmen de Rosales inició una pequeña venta de chorizos: compraba la carne, la procesaba y aderezaba con diversas especias para preparar las docenas de estos peculiares embutidos, que desde entonces marcaron la diferencia entre todos los productos similares que se vendían sobre la antigua Carretera Panamericana, que atravesaba Cojutepeque.
Ella, junto a decenas de emprendedores más, hizo posible que el lugar fuera conocido como «Ciudad de los chorizos», una denominación que todavía se mantiene, aunque ahora quedan muy pocos negocios en funcionamiento.
Hace unos 10 años el local se adecuó y se colocaron sillas y mesas de madera para que los comensales disfrutaran de sus platillos dentro del establecimiento. Fue así que, además de los tradicionales chorizos, se comenzó con la venta de carne asada a las brasas, acompañada de casamiento, chimol y tortillas tostadas.
Por ubicarse a pocos metros de distancia de una terminal de buses, donde coinciden las rutas 110, 111 y 116, el lugar empezó a llamarse Embutidos Carmen “El punto”, esto último en relación a la meta o punto de los colectivos.
En el 2017, los Rosales inauguraron un segundo local a la salida de Cojutepeque, que por ubicarse contiguo a una calle un poco torcida se conoce como Embutidos Carmen “La curva”.
Así, los dos puntos de venta son parte de una historia común, y curiosamente ambos se localizan en el mismo número de kilómetro, el 34.5: el primero sobre lo que hoy se conoce como calle vieja y el segundo sobre la nueva Carretera Panamericana.
Herencia familiar
En el 2018, la fundadora de Embutidos Carmen decidió migrar a Estados Unidos y desde entonces su única hija, Vanessa, se ocupa de todo.
«En 1987 mi mamá inició con los embutidos, los chorizos, hacía de res y de cerdo. También producimos butifarras, salchichones y longanizas; esto pasó a mi cargo hace como seis años […] Cojutepeque sigue siendo la Ciudad de los chorizos, pero al saber que la tradición se va perdiendo, decidimos siempre seguir con el negocio», expresó Vanessa desde el primer local que abrió su madre.
Según dijo, doña Carmen le entregó todas las recetas y secretos para preparar los embutidos, lo cual garantiza mantener el éxito a lo largo del tiempo. «Todavía trabajamos artesanalmente el producto, lo que ha cambiado es la máquina, que ya es eléctrica. Desde el vinagre, que nosotros lo producimos, hasta asar y servir el producto en cada plato, todo lo hacemos nosotros», sostuvo.
Comparte que es muy satisfactorio que «en los seis años que llevo frente al negocio nadie ha dicho que los embutidos son diferentes o el trato es diferente».




Platillos para disfrutar
En Embutidos Carmen, ya sea en el local ubicado por el punto de buses o en la curva, se preparan los mismos platos (para llevar, a domicilio o comer en los establecimientos), los precios son iguales y «es la misma calidad», asegura Vanessa.
El menú económico incluye tres opciones: la primera es de tres chorizos más una tortilla, la segunda incluye tres chorizos, casamiento y dos tortillas, y la última lleva carne (res o cerdo) con casamiento, chimol y dos tortillas. Los precios van desde $1.50 hasta los $3.
Los platos más fuertes son: el chori (seis chorizos, casamiento, chimol y dos tortillas), el cerdito (trozos de cerdo, dos chorizos, casamiento, chimol y dos tortillas), la vaquita (bistec de res, dos chorizos, casamiento, chimol y dos tortillas) y el mixto (carnes de res y cerdo, chicharrones, dos chorizos, casamiento, chimol y dos tortillas).
Poco a poco se han incorporado nuevos ingredientes como los chicharrones (fritos), los cebollines y chiles dulces asados (verdes o de colores), así como una mezcla de vegetales encurtidos (cebolla, zanahoria, jalapeños, coliflor), que se preservan con vinagre de la casa y se venden en recipientes no retornables.
Productos frescos y eventos
El negocio de los Rosales comenzó ofreciendo productos frescos y esto se mantiene. En los dos locales se puede comprar docenas de chorizos pequeños, longaniza mediana o grande y butifarra grande, además de carne de res o cerdo por libras. Un lugareño se encarga de proveer toda la carne que sea necesaria.
Una variante es que los clientes, sino desean complicarse con la cocción de los productos, pueden solicitarlos ya cocinados por un precio extra.
«Hacemos eventos también, cuando la gente nos pide con dos semanas de anticipación. Hay gente que pide preparar los platos y vienen por ellos y hay gente que pide que se vaya a cocinar a la fiesta. Entonces, nos movemos con todos los meseros, las cocinas, los “canopies” y hacemos el evento», comparte Vanessa, quien dice estar contenta y bendecida de continuar con el emprendimiento de su madre. «Siento que tengo para el negocio», dijo.
EL DATO
Embutidos Carmen “El punto” atiende de miércoles a viernes de 8 a. m. a 5 p. m., y sábado y domingo de 8 a. m. a 8 p. m. Hay cinco mesas para comer en el local o puede hacer sus pedidos al 7036-4949.
Embutidos Carmen “La curva” abre de miércoles a domingo de 10 a. m. a 4 p. m. Dispone de 10 mesas para comer en el establecimiento o puede realizar pedidos al 7589-3126.
En redes los encuentra como Embutidos Carmen (Facebook), @embutidos_carmen (TikTok) y @embutidoscarmen (Instagram).
Si requiere productos por docenas (frescos o asados) debe solicitarlos con anticipación. Si el pedido sobrepasa las 100 docenas, debe hacerse con una semana de anticipación. Si son menos de 100 docenas, es posible suplirlas tres días después de hecho el pedido.







